Nikkei Life

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Esta mañana sonaba el estribillo de una canción en mi mente: “¿Qué pensarán de nosotros en Japón?”. Y bien es cierto que mucha de la imagen positiva o negativa que puedan tener los nipones sobre nuestro país, nuestra cultura y todo lo que implica ser dominicano, está muy ligado a lo poco o mucho que se escuche de nosotros en esas tierras lejanas.

Anoche me sumergí en una conversación muy divertida con mi hermano, y varios amigos nikkeis residentes en distintos puntos de Japón y entre todos nos dedicamos a discutir sobre los Dominicanos que se consideran un tanto famsos en Japón.

En esta Primera Serie, presentaremos a grosso modo, los artistas que a nuestro parecer han repercutido en el gusto popular japonés, o han promovido nuestra cultura en el país del Sol Naciente. Aclaramos que no somos especialistas en el mundo del espectáculo, y simplemente plasmamos nuestras ideas y conceptos según nuestros puntos de vistas y criterios. 🙂

*** Juan Luis Guerra: Este “montro” de la industria musical dominicana ha sido uno de los principales responsables de introducir ritmos caribeños como el Merengue y la Bachata en el gusto popular de los Japoneses. Pese a que su incursión en el mercado musical japonés no ha sido oficial (respaldado por una disquera), es innegable la cantidad de fans que ha conseguido con sus producciones Bachata Rosa y en especial una de sus mejores producciones de los últimos tiempos “La Llave de Mi Corazón”.

*** José Duluc: “Duluc” constituye una expresión auténtica de nuestra cultura isleña. Es uno de los artistas que más se destaca bailando el gagá dominicano. Duluc es muy querido en Japón. Tiene allí su familia. Y ahora que ha sido nombrado como animador cultural por la Secretaría de Cultura confía en que podrá contribuir más a dar a conocer la cultura dominicana en tierra japonesa.

*** Michel Camilo : Camilo es un pianista con una técnica brillante y compositor que le da a sus temas ritmos caribeños y armonías de jazz. Desde hace más de 20 años ha estado presente en los escenarios de Okinawa, considerado como la capital nipona del Jazz y el Blues. Como él mismo ha mencionado en repetidas ocasiones: “Japón es una parada obligatoria en cada una de mis giras”.

*** Aventura / Anthony Santos / Frank Reyes / Monchy & Alexandra y Los Toros Band: Este “paquete” de artistas y agrupaciones dominicanas también están calándose en el gusto de los Japoneses, en especial aquellos que residen en las grandes ciudades donde la presencia de nikkeis es mucho más amplia y los clubes latinos están practicamente en cada esquina.

*** Luis Sasaki Ledesma:  Sin lugar a dudas,  una de las grandes sorpresas que me he llevado al adentrarme en esta “investigación” ha sido encontrame con la grata noticia de que este Nikkei (¡Sí señores…Dominico Japonés!) es uno de los coreógrafos más reconocidos en todo el área metropolitana de Tokyo, Yokohama y Osaka. Como dice mi amiga Marie, “Nuestros cantantes se encargan de cantar y Luis se encarga de ponerlos a bailar!”

Acá les dejamos una de las tantas coreografías de Luis, precisamente con la canción “La Llave de mi Corazón” autoría de Juan Luis Guerra.

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Nuestra primera mañana en Japón: “Oh Dios esto será grande!”, me dije internamente cuando ya el solazo en la cara no me permitía seguir soñando en esa rica camita del Emigration Center.

Lo primero que tocaba era obviamente: baño! Gracias a Dios y a los sabios consejos de mi padre, yo tenía un cambio de ropa en mi bulto de mano, así que tuve la enorme satisfacción de ser la única dominicana que vió agua en unas qué? 36 horas? 😀 Lo único que no me gustó y nunca me acostumbré fue tener que verme en cueras con otras mujeres… yucks! Y más con el complejo que yo tenía en esos años hermosos de mi adolescencia. Pero bueno, ¿No todo es felicidad, verdad?

Más tarde nos entregaron todos los materiales necesarios para la beca: unifrome, itinerario, calzado, materiales gastables (cuadernos, lapiceros, etc) y un sinfín de manual de comportamiento y demás féferes “interesantes”. Las actividades eran muy variadas, por un lado aquellas clases con gran contenido cultural (Ceremonia de té, clases de Ikebana, clases de origami, caligrafía tradicional japonesa) y por otro lado, las actividades fuera del center, lo que incluía visitas a museos y otros lugares interesantes de Tokyo (Sea ParadiseTokyo Disneyland, Sony Bulding, Tokyo Tower, etc). Durante ese mes, además teníamos una semana de “Schooling Experience in Japan” en el que estudiamos en una escuela secundaria de Yokohama. ¡Demasiado estresante ser estudiante en Japón….comprobado! Pero la experiencia fue fascinante (Post sobre esto en particular más adelante). Y como si eso no fuera suficiente, otra semanita extra de “homestay” en el que cada becario se fue de visita a donde los parientes y familiares.  

Estudiar en el Junior Middle High, aunque sea por una semana, fue muy gratificante para mí. Claro, esto en un sentido. Como estudiante, me percaté de que el sistema educativo dominicano…con todo y defectos tiene algo que a ellos les falta: Variedad y diversión. Los estudiantes japoneses, año con año parecen más robots que simples jóvenes en formación académica. A los nipones se les ha olvidado que la escuela es un segundo hogar, no un laboratorio donde se crean genios y talentos superhumanos. Con todo y todo, ponerme el clásico uniforme de colegiala fue súper chulo. Hasta me sentí una de las Sailor Moon’s por momento! 😀

En mi homestay fui a Yamaguchi, donde los tíos abuelos y también a Hiroshima a visitar antigüos profesores a quiénes les di mucha carpeta durante su voluntariado en Dajabón. En Hiroshima me trataron como toda una reina, solo por el hecho de ser Dominicana. Los fanáticos de Hiroshima Carp son enfermos con los peloteros quisqueyanos, en especial Sammy Sosa, y al decirles que yo soy del mismo país de Sammy…bueno, hasta comida gratis me salía en los restaurantes. ¿Ven por qué les digo que con to’ y apagón es bueno ser de esta media isla? Por otro lado, allá en Hiroshima andé como un trompo, aunque lo que más recuerdo fue visitar el Parque de la Paz… un legado a la humanidad de que las bombas atómicas deben de ser erradicadas por completo de la faz de la tierra!

En fin, de este viaje me llevo recuerdos fascinantes e inolvidables. Momentos cómicos, tristes, alegres, melancólicos…un sinfín de sensaciones y emociones que hicieron de esas cuatro semanas un completo festín de experiencias maravillosas. Al prinicipio eramos once individuos diferentes, cargados de sueños y expectativas, extrañados de convivir durante un mes con perfectos desconocidos. Pero, ahh… el cariño y el afecto se hizo parte de nuestras relaciones. Al cabo de dos semanas ya eramos inseparables. Un tanto chistoso: empezamos llorando por estar un tanto “homesick”, terminamos llorando porque no queríamos separarnos. Así de especial son las relaciones, y más aún, esas que surgen en pleno apogeo de nuestra adolescencia.

Hace ya prácticamene siete años de este viaje, los chicuelos de 13 y 14 años hemos crecido en tantos aspectos, pero qué maravilloso es vernos juntos y recordar esos años como si fueran los mejores que hemos vivido. La amistad que nos unió en el 2001, sigue latente y con mayor fuerza. El reencuentro ha sido un tanto difícil, pero el chateo colectivo cada domingo por la tarde es un toque de queda. Es agradable saber que a pesar de todas las responsabilidades que cada uno pueda tener, todavía hay tiempo para dedicarnos aunque sea un “Hola” en el profile de Facebook, o en un sms internacional. Porque siempre estaremos unidos, por ser Nikkei’s y por ese inolvidable verano en Japón.

At Sankei Garden

¡Gracias JICA… Gracias becarios por tan buenos recuerdos!

P.S. – Ah..por si no lo dije: LAS MALETAS LLEGARON!

Vaya sorpresa la que nos llevamos. La dueña de esa inconfundible voz no era nada más ni nada menos que la profe Terumi. Ella era una joven voluntaria japonesa que había estado trabajando en Santo Domingo como profesora de Japonés, y con quien compartimos mucho durante su estadía en el país. Todos los dominicanos nos avalanzamos sobre ella, y casi la “ajogamos” del abrazote que le dimos. ¡No esperabamos verla tan pronto!

7:30 pm, luego de darnos santa jartura de comida japonesa y decente, nos ubicaron en las respectivas habitaciones. A mí me tocó con las canadienses Naomi y Julie, ambas muy chulitas y coquetitas. Me cayeron súper bien desde el principio, así que supe que no habrían mayores problemas. Al rato bajamos al lobbie para llamar a casa. Eso fue un mar de lágrimas, sermones, piques y estrés juvenil… una parte se puso melancólica homesick, otros hartísimos de las “ñoñerías de mamá” (entiéndase: Mija, cuídese mucho, pórtese bien, haga caso a sus profes, etc) y mis compañeros dominicanos con un pique full porque a falta de las maletas y la respectiva ropa no se habían bañado (seniore, más de 24 horas con la misma ropa..con un juye juye de aqui pa’lla…bueeeno).

9:00 pm, Estefanía viene asustá a mi habitación. Le pregunté qué había pasado y me dice que el conserje le había dado un bendito boche en Japonés y que ella no había entendido mucho. Voy a donde el señor y averigüo el caso. Resulta que ella andaba descalza por los pasillos (¡Dominicana al fin!) y él le había llamado la atención por eso. Yo le explico que ella no tiene chancletas ni nada de eso porque las maletas no llegaron y que le permitiera, pero nanaí, el hombre dijo que entendía pero que sin calzado no podía estar fuera de la habitación. No hubo de otra, ya teníamos más de 24 horas con los tenis y estabamos hartísimas y pico

5:00 am el sol ya anda molestando por la ventana. “Miee….” solo atiné a decir eso. Papi me había advertido que amanecía temprano, pero no pa’tanto. En fin, viré la cabeza pa’l otro lado y eché mi último sueñito hasta las 6 y algo. Pero conchale, acostumbrarme a que el sol me de en la misma cara a las 4:45 am?…Eso fue una odisea.

¿Qué pasó de ese día en adelante? ¿Llegaron las maletas? ¿Nos habremos quedado en cueros? Descúbralo en la siguiente parte de esta historia de la vida real…! 🙂

Post Relacionados: Japan’s Trip 1 / Japan’s Trip 2

(Viene de Japan’s Trip 1 – Si no lo ha leído, ¡vaya corriendo!)

– ¿Dónde está mi maleta con listón rosado? – dijo Kiomi.

-Wepa. Falta el mío. No me digan una vaina así… mierkina – Kenji.

– Ahora sí es verdad. Nos jodimos toitos. – Estefanía.

– Pos sí. No hay de otra, a notificar. – Yomima.

No sé si esto de que las maletas no lleguen junto con su dueño, sea cosa de todos los días, pero me frikió el hecho de que se perdieran todas mis ropas. Pero en fín, como yo era la que más japonés hablaba, tuve que lanzarme el mega trabajazo de informar que las maletas no habían llegado. Comenzaron las preguntas, y como la jeva del Narita no sabía inglés americano (entiéndase que ella hablaba inglés Australiano a mi entender, y bien machucao), entonces a mí me tocaba traducirle a los otros cuando no entendían, y también ocuparme de llenar mis propios formularios. La cuestión es que nos prometieron enviarnos las maletas en menos de 48 horas, así que no había de otra que esperar.

En el aeropuerto nos esperaban varios empleados de la JICA, así que estuvimos con ellos hablando un rato, mientras llegaban los otros becarios de Canadá, México, Colombia y Venezuela. Su vuelo se había retrasado y llegaron hora y media después del nuestro. Total, la espera no fue tan larga.

Cuando todos nos juntamos, nos motamos en el bus y en ese momento empezó la aventura oficilamente. Una hora más de camino hacia Yokohama, sede del Emigration Center, lugar donde nos quedariamos durante practicamente un mes completo.

Pero vaya lío se armó en el autobús. Un pobre chico Mexicano recibe una tremenda galletá (bofetada, en Español Internacional) por decirle “¡Niña, tú si estás cuero!” a una Dominicana. Sucede, pasa y acontece que en el país de los tacos y el mariachi, “cuero” es un término equivalente al “Tu si ta’buena” del español quisqueyano, mientras que aquí la misma palabra, tiene un sentido muy vulgar y despectivo. Así que ya se imaginarán, los japoneses se quedaron con la boca abierta cuando la chica en cuestión le ha dejado los cinco dedos marcados en el rostro de la víctima. ¡Ahh…las cosas del idioma!

Llegamos al center. Practicamente 50 personas estaban esperando nuestra llegada en el estacionamiento. Nos sentimos celebridades, porque hasta fotos nos tomaron mientras bajaos del autobús. Y… entre la multitud, se escuchó una voz muy “aplatanada”: Hasta que llegaron misijos… ya taba bueno de andarlos esperando. ¿Quién pensaba que veríamos a una dominicana en Japón? Pues fíjente que sí, y nos estaba esperando.

(To be continued…)

Hace ya más de seis años de mi primer y único viaje al país del Sol Naciente. Participé de un programa de verano con otros chicos y chicas Nikkei’s de Canadá y Latinoamérica.

Una experiencia única e inolvidable, llena de sucesos de todas las clases: excitantes, bochornosos, curiosos, tristes, alegres, estresantes, frustrantes… ¡Un sancocho de emociones!

Era mi primer viaje “sola”, entiéndase, sin la compañía de mi familia. Imagínense la mesclonanza entre pánico y emoción que tenía. Mi primer viaje, y al exterior justamente, a un país que está “allí mismito”. Por cierto, de todo el grupo era la única que nunca había viajado pa’los paises. Eso me puso un poco en desventaja, pero aprendí que atender las instrucciones de los aburridos videos de la aerolínea, son muy educativos. 🙂

Para llegar desde RD a Japón se toma demasiado tiempo, puesto que está al otro lado del mundo. De todas las rutas que se pueden tomar, la más rápida y económica es vía NYC. La ruta es: RD – NY -TOKYO. Ojo, es la más rápida, pero aún así se toma algo más de 16 horas, solamente volando. Súmele el tiempo que se pierde en el aeropuerto… saque cuenta por usted mismo.

Como todo era nuevo para mí, opté por seguir los consejos e indicaciones de aquellos y aquellas que ya tenían largas millas recorridas.  Me dijeron que llevara mucha goma de mascar para que no se me “taparan” los oídos, y así lo hice. En el vuelo hacia el JFK me tocó al lado de la ventanilla, y les juro que mientras tierra o mar se veía, ahí estaba yo observando. ¡Qué linda se ve la isla desde allá arriba!

Bueno, una vez llegamos a Gringolandia me tuve que separar de los otros chicos de Dominicana que me acompañaban en el viaje. Ellos se fueron con una azafata y a mí me llevaron al cuartito de los No-Visados. Todo el tiempo estuve con un moreno de to’el tamaño parecido a Shaquille O’neal, y el tipo practicamente no me dejaba ir sola ni al baño. Yo sé que era su trabajo, pero…. ¡sea un chin más flexible!

En fin, luego de esperar unas cuatro horas, me llevaron al counter de JAL y ahí me soltaron en banda. Me reuní con los otros chicos, y a dormir se ha dicho. Era lo más lógico, porque nos esperaban unas 13 horas y pico de viaje.

Lo más chistoso fue llegando a Japón, me asomo por la ventanilla, y he visto la figura de un “tiburón” en el Ocáno Pacífico. Yo me asusté tanto que grité:  “OMG…Look at that shark!” De seguro todavía hay alguien que anda buscándome pa’darme mis par de palos por andar de ocurrente. Pensándolo bien, ¿a quién se le ocurre confundir un avión con un tiburón? ¡Ni yo me explico esa!

Pues bien, luego de muchísimas horas de sueño / chercha/ música / maní / orange juice / películas / tetris / origami y un montón de distracciones el avión aterrizó en el Aeropuerto de Narita. Por primera vez se me salieron las lagrimitas, estaba muy emocionada. ¡Había llegado al país de mis sueños! Aunque aclaro, nadie aplaudió. Unos cuantos hindúes como que se pusieron a rezar, pero nada de euforia colectiva.

Pasar por aduana e inmigración japonesa fue realmente sencillo, no hay mucho rebú, ni escándalo como en el JFK. Todos hacían la fila de lo más tranquilos, y eso como que desestresaba al que estaba en la parte de atrás esperando.

Luego de terminar todo ese proceso, nos dirigimos a recoger nuestros equipajes y comenzar en serio la aventura Nipona.

¡vaya sorpresa la que nos llevamos!

(Esta historia continuará…)

Y yo que pensaba que tomaría mucho tiempo para que llegara esta fecha.  Pero ya sabemos que el tiempo nada espera, y mientras menos lo tienes en mente, ya está cerca de suceder.

Sí…mañana es el gran día. Espero me vaya bien con el discurso!

¿Que de qué hablo? Pues…. click AQUI y entérense.

Joan es bastante creativo, Javi ni se diga, PapiBlogger se la come y Emmanuel no se queda atrás.

Sé que por el título ya muchos estarán curiosos por saber de qué se trata. En realidad, su nombre ya nos da idea de qué se trata. Resulta que una renombrada compañía japonesa TOTO (sí, así es que se llama. No se se rían) está ganando millones y millones de yenes a causa de este nuevo modelo (bueno, no tanto, es del 2005 creo) de Washlets.

Para los que no están muy relacionados con el término, un Washlet es un inodoro “inteligente”. A diferencia de utilizar papel higiénico para limpiarte, los washlets, con tan solo presionar un botón lanza un chorro de agua que deja tu retaguardia totalmente libre de impurezas. Aquí en TuTubo pueden ver una demostración en vivo. Les debo un post sobre mi primera experiencia con un washlet… ¡Eso es digno de reírse! 😀

Volviendo al tema, aunque ya esto es noticia vieja para los nipones, para la mayoría de nosotros que estamos ubicados al otro lado del planeta, resulta de lo más curioso e incluso alocado.

El nombre del modelo lanzado es SATIS. Primero, tiene integrado un sensor que tan pronto siente presencia frente a ella levanta la tapa (como las puertas automáticas de las tiendas) y comienza a sonar una musiquita instrumental. Ya relajado mentalmente con Bethoven o Mozart, puedes proceder a sentarte en tu trono que te abre la boca literalmente y dedicarte a expulsar eso que llevas adentro de tus entrañas. Pero ¡esto no es todo!

SATIS incluye además de los 128 MB de almacenamiento interno, un lector de tarjetas de memoria SD (¡sí, como las de las cámaras digitales!) y así “personalizar” ese momento tan único y especial. Así tendras una larga lista de producciones musicales a tu alcance.

También, podrás controlar todas las funciones tradicionales (intensidad y temperatura del chorro de agua, descargue de desperdicios, etc) y los nuevos aditamentos como control de volúmen y los demás botones defaults de cualquier reproductor musical ( stop/play/pause…etc).

Por último les cuento que el modelito está valorado en unos 25.000 Yenes (unos, 2500 dólares) y como les dije, se está vendiendo como pan caliente. ¡Vaya gustos la de los nipones!

Aquí par de fotitos.

Miren a la nena con su carita de sorpresa al ver que la tapa se levanta. 🙂 Al lado, el tablero de control.

 

Tablero de Control. Fíjense de las bocinitas a los costados, y lo retráctil que es para poder insertar la tarjeta SD.

Para los más curisosos, la misma compañía ofrece una demostración del funcionamiento de dicho “novedoso aparato”. Click para ver el video. Pesa unos 4.2 MB y está en formato .MPG

Solo me resta decir…¡Qué creativos!

Update: Disculpen el problema con las fotos. Espero que ya con esto quede solucionado. Gracias por la notificación chicos.

En Japón hay todo un ritual respecto a dar y recibir presentes/regalos. Esto me viene a la cabeza, justamente porque en este día 6 de enero, en muchos países de occidente celebramos el día de los Santos Reyes Magos. Volviendo a lo nuestro, considero que el país del Sol Naciente es uno de los pocos en los que se acostumbra a regalar dinero, y eso es algo perfectamente normal ( y no me refiero a las campañas de cierto político de acá… -¿ok?)

Dar dinero dentro de un sobre especial llamado noshibukuro es una costumbre muy arraigada en ciertas ocasiones de la vida social japonesa.Para cerrar el sobre se utiliza un cordel especial que puede atarse con un nudo o un lazo y puede tener diferentes colores dependiendo de la ocasión. Naturalmente, es importante recordar el mal augurio del número cuatro, de manera que nunca podremos ofrecer cifras de dinero que contengan este número. Tal como lo escribí anteriormente en otro post.

Son muchas las ocasiones en las que es frecuente ofrecer dinero, aunque también otro tipo de regalos y detalles especiales. La característica más peculiar del ofrecimiento de dinero es, sobre todo, el uso específico de varios tipos de sobre, cada uno específico para una ocasión concreta. A continuación, vamos a ver algunas de estas ocasiones más especiales.

  • Go-kekkon iwai (boda): En una boda, es común dar billetes nuevos, que no estén arrugados ni usados y que estén limpios. Esto simboliza la nueva vida que va a comenzar la pareja que se casa. En este caso, el cordel del sobre tiene que ser rojo y blanco o bien dorado y plateado y estar atado con un nudo indicando el lazo que unirá a la nueva pareja. Naturalmente, el importe dependerá de la relación que se tenga con los novios, pero normalmente está entre 30 y 60 mil yenes (300 dólares – 600 dólares +/-).
  • Ososhiki (funeral): En un funeral, es común dar billetes usados, arrugados y viejos. Esto indica que uno no estaba preparado para esa muerte, no sabía que iba a suceder y no podía haberlo organizado todo. En este caso, el cordel del sobre tiene que ser negro y blanco o bien amarillo y gris y estar atado con un nudo, indicando la relación que se sostenía con la persona fallecida. Esto se realiza tanto si el funeral es budista como cristiano. El importe normalmente ronda los 3.000 yenes (30 u.s. dollar). Asimismo, es común que los invitados también reciban un detalle por su visita. Hace unos años solían ser cupones regalo para gastar en grandes almacenes, pero con el tiempo las ideas han ido cambiando.
  • Go-shūssan iwai (nacimiento): Es costumbre regalar juguetes, ropa o hasta dinero una semana después del nacimiento del bebé. En el caso del envío de dinero, éste deberá entregarse dentro de un sobre de cordel rojo y blanco atado con un lazo. Eso sí, uno tiene que asegurarse de que el bebé esté sano antes de enviar su ofrenda, pues si el bebé tiene algún tipo de problema, el envío de regalos puede verse como símbolo de mala suerte. Normalmente, los nuevos papás devuelven el detalle en forma de taza cuadrada típica de madera con el nombre del bebé inscrito en ella.
  • Omimai (visita al hospital): Como en occidente, al visitar a un amigo o familiar en el hospital es común ofrecer ramos de flores cortadas. Asimismo, también está bien visto ofrecer libros y lectura para hacer la estancia en el hospital menos estresante. Sin embargo, ni las camelias ni las plantas son buenos ofrecimientos a un paciente, puesto que la manera en que caen las flores de una camelia recuerda a los japoneses a la muerte y de igual forma, las raíces de las plantas simbolizan una larga estancia en el hospital. Son dos ideas que hay que evitar siempre que visitemos un hospital japonés. Dependiendo de la cercanía con la familia, se acostumbra a obsequiar cierta cantidad de dinero en un sobre blanco, con nudo blanco, indicando pureza (cero bacterias, virus, enfermedad).
  • Go-nyūgaku iwai (inscripción en una escuela elemental): Es tradición regalar libros y material escolar por valor de unos dos mil yenes (20 dólares) cuando el hijo de un amigo o vecino entra en la escuela elemental. Como costumbre, la familia del niño devolverá el detalle entregando una tarjeta de agradecimiento con un cordel rojo y blanco y atada con un lazo y más comúnmente una porción de sekihan, arroz cocido con judías rojas (como le digo yo, moro japonés). Hikkoshi aisatsu (traslado): En Japón, cuando alguien entra a vivir en un nuevo piso, es tradición (y casi una obligación social) presentarse a sus nuevos vecinos. Para ello, es costumbre ofrecer un pequeño detalle puerta por puerta. Cabe destacar que en la mayoría de grandes almacenes uno puede encontrar una sección específica de pequeños detalles para dar a los nuevos vecinos, como juegos de toallas, trapos de cocina, etc. Esta tradición es una manera de atar lazos en la comunidad, de formar parte de la misma, de crear vínculos de confianza, de seguridad, etc.
  • Osenbetsu (cambio de ciudad o de empleo): Cuando se da por finalizada una etapa en la vida de una persona, como un cambio de residencia o un cambio de puesto de trabajo, es normal que se organicen fiestas de despedida y que la gente más cercana ofrezca pequeños regalos o sobres de despedida con un cordel de color rojo y blanco atados con un nudo. De la misma manera, es común que dicho detalle se devuelva después de la marcha en forma de postal y agradecimiento.
  • Oshōgatsu (Año Nuevo): El día uno de enero es el día de más trabajo para Correos y los carteros de todo Japón. La razón es el envío masivo de tarjetas de Año Nuevo (nengajō), que familiares, amigos, conocidos y colegas de trabajo se envían todos los años con diseños tanto tradicionales, que muestran el animal del año que entra, como modernos, que utilizan fotos de familia mostrando los hijos, fotos de algún viaje exótico, animales domésticos, etc. Todas las tarjetas que se marquen como nengajō son almacenadas en Correos y no se reparten hasta el día 1 de enero por la mañana. Otra ronda de envíos de tarjetas de Año Nuevo se realiza justamente pasados unos días, cuando aquellos que han recibido una tarjeta de alguien a quien no les habían enviado ninguna, tienen la oportunidad de solventar ese error social enviando una tarjeta. Asimismo, los niños reciben un sobre con una cierta cantidad de dinero en metálico (llamado otoshidama) de sus familiares y amigos adultos, para empezar el año con buen pie. No hace falta que sea una gran cantidad de dinero, ni es necesario regalárselo a todos aquellos niños cercanos a nuestra casa; únicamente será necesario entregarlo a aquellos niños con quienes se tiene más relación.
Como han podido constatar, la tradición nipona frente a los sucesos especiales son muy distintas a las que realizamos en este lado del plantea. Este post va en especial para unas cuantas personitas que me leen y sé que les gusta esta sección cultural. Espero les haya gustado y déjenme en los comments sobre esos aspectos que les gustaría leer por acá.

La perseverancia es uno de los valores más presentes en la mente de los japoneses. Un valor transmitido generación tras generación, y que es uno de los fundamentos del Bushido. La vida no es solo soñar y empezar proyectos, también hay que ser perseverante e insistir hasta hacer realidad lo que cada uno se propone. Quizás sea otra de las razones por las que Japón logró convertirse en la segunda economía mundial después de perder la guerra.

Pensemos por ejemplo en el manga y anime donde el/la protagonista suele se presentado/a en su niñez sin apenas ningún talento y con bastantes defectos pero tiene un propósito o un objetivo en la vida. La perseverancia del protagonista hará que vaya ganando sabiduría siendo cada vez mejor en lo suyo hasta convertirse en una especie de héroe. Comparadlo con el típico cómic o serie americana donde el héroe o heroina ya es un/a héroe/ina con grandes poderes innatos desde el principio; aunque también son perseverantes de una forma algo diferente a la japonesa por conseguir lo que quieren, son ambiciosos.

Otra característica típica de los héroes de películas y manga japonés es que sus objetivos son sencillos, simples y puros; no tienen grandes ambiciones. Hay muchos mangas donde el protagonista quiere ser un buen chef de sushi, quiere ser el mejor presentador de la tele de su provincia, quiere ser un buen vendedor de casas, e incluso hay una serie de televisión sobre la vida de las azafatas del Shinkansen y cómo se esfuerzan por atender a los clientes cada vez mejor. Son objetivos “sencillos”, con los que se puede identificar cualquier japonés. Pero, la insistencia por conseguir sus “sencillos” objetivos les lleva a hacer grandes cosas.

Junto a la perseverancia, otro valor relacionado y muy cultivado por los japoneses es el de la paciencia. Hay un refrán japonés que dice algo así como “si quieres calentar una roca siéntate encima de ella 100 años”. Son extremadamente pacientes, pero no en el sentido de quedarse parados sin hacer nada, sino en el sentido de ser insistentes y ser paciente hasta conseguir el propósito deseado.

El valor de la perseverancia también está presente en el idioma japonés y en muchas de sus expresiones que se usan a diario. Una de las primeras palabras que todos los que estudiamos japonés aprendemos es “ganbarimasu” 頑張ります que se suele traducir como “Hacerlo lo mejor posible”. Pero en realidad, si miramos detalladamente los caracteres que componen la palabra ganbarimasu tenemos que: 頑 significa (cabezota, con firmeza) y 張 que significa (estirar, extender). Es decir, el significado que siente un japonés cuando dice “ganbarimasu” sería algo así como “Estirar, llevar al máximo mi cabezonería/objetivo”. La palabra “ganbarimasu” y también la variación “ganbatte kudasai” que significa “Hazlo lo mejor posible”(traducción típica)/”Se cabezón y firme hasta conseguir lo que te propones”(traducción mía) se utilizan muchísimo para dar ánimos en el trabajo, en el deporte, en los estudios etc.

Por ejemplo, si en Dominicana un amigo tiene que estudiar para un examen, al despedirnos el último día le diríamos “Ánimo con el examen y mucha suerte”. Solemos utilizar la palábra “ánimo” que viene del latín “anima, animus” que significa “alma”. Supongo que lo que estamos diciendo al dar “ánimo” es que nuestra alma está con la suya o que le damos “energía a su alma” para que consiga aprobar el examen. En cambio un japonés, antes del exámen diría simplemente “ganbatte kudasai”, que sería “Hazlo lo mejor posible”. Fíjense que en el caso japonés no hay ningún elemento de suerte o implicación nuestra o del alma en el éxito de nuestro amigo, simplemente le estamos diciendo que lo haga lo mejor que pueda, que sea perseverante.

Voy más alla. He notado que Estados Unidos, y sus empresas han conseguido dominar el mundo gracias a mil factores, pero quizás uno de los más importantes sea su ambición; en cambio en Japón la ambición no lo es tanto (De hecho, está mal mirada) y lo que les lleva al éxito es la perseverencia. ¿Perseverancia o ambición? Ahora me planteo, ¿Qué valor nos lleva al éxito en Rep.Dominicana?

Otra diferencia entre EU, R.D. y Japón es la consideración del “fracaso”. En Estado Unidos, la gente incluso presume de sus “fracasos” destacando los fallos que tuvo y lo que aprendió para corregirlo en el futuro. En Japón este suele ser “repartido” entre los miembros de un grupo, equipo o familia para que no recaiga todo el peso en un individuo en concreto; además se animarán todos los miembros del grupo unos a otros con “ganbarimasu” para salir del hoyo. En ese país, la mayoría de las veces el que fracasa es ¡un fracasado! y todo el mundo se lo intentará echar en cara y hablará mal de él. Recuerdo que en mi adolescencia tenía un miedo terrible a “fracasar”, pero mi abue me enseño que “lo importante no son las veces que te caes, sino las veces que te levantas”.

Creo que copiar un poco la ambición de los estadounidenses y la perseverancia de los japoneses eliminando nuestra harganería nos vendría bastante bien. Y claro, para no acabar con mis paisanos, la flexibilidad y creatividad Dominicana no caería nada mal.

suicide1.jpg

Cada país tiene sus vainas: buenas y malas. En casa me tengo que aguantar un poquito, por eso de respeto y demás burocracia existente, pero aquí me voy a aprovechar para despotricar un poquito sobre la realidad de mi otro país.

Como algunos sabrán, por décimo año consecutivo, las cifras de muertos por suicidio en Japón sobrepasan los 30.000. El gobierno, aturdido por los acontecimientos, intenta aprobar nuevas leyes para su prevención, instando sobretodo a crear una conciencia social del problema en el que todos formen parte de la solución.

Estadísticamente hablando, el pasado año se quitaron la vida 32.552 japoneses, de los cuales la cifra de jóvenes entre 13 y 30 años iba en aumento. Datos escalofriantes, pero más inquietante es saber el por qué de esas muertes.

Según los expertos las causas son variadas: Desde graves problemas de salud de difícil solución a problemas económicos o disputas familiares. A estas tres grandes causas se les pueden añadir otros muchos factores que sobretodo evidencian la falta de “flexibilidad” de la sociedad japonesa, donde, por ejemplo, el sistema educativo es sobresaliente pero extremadamente competitivo o las jornadas de trabajo donde lo estresante no son las horas de trabajo (iguales a las de cualquier occidental) sino los grandes trayectos a realizar que conllevan en muchos casos vivir en la ciudad donde se trabaja y volver los fines de  semana con la esposa e hijos, o la separación casi total de la familia, creando graves conflictos. Esto, añadido a una juventud presionada y falta de valores crean futuros grupos de personas con tendencia a atentar contra su vida.

Así, deberíamos desterrar algunas leyendas urbanas que se suelen achacar a los suicidios japoneses como el pensar que la sociedad nipona sigue anclada en la mentalidad del suicidio = honor, típico del samurai feudal.

Con esto no quiero echar por el suelo la imagen que mis abuelos y mis padres me han mostrado, de un país trabajador y responsable, de personas honestas y entregadas…pero, como todo en la vida: No todo es color de rosas!

Fuente de Imágen & Estadísticas> http://www.theforeigner-japan.com


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