Nikkei Life

Posts Tagged ‘historia

La pregunta más frecuente que me realizan en la calle tan pronto observan mis ojos rasgados es: ¿Eres China? Bueno, en realidad practicamente ni me lo preguntan… solo me gritan “¡Wey Chinaaaaaa!”, situación que ya me da lo mismo pero siempre con ganas de contestarle: “Siii, está en Villamella vendiendo chicharroneeeees” 😀

Bueno, ya hablando en serio, el hecho de que me confundan o no con China, Koreana (más comunes), Vietnamita o Taiwanesa es lo de menos. De hecho, sé que para los occidentales “Todos nos parecemos”.  Sin embargo, situaciones como estas, que YO tomo de la manera más relajada y hasta cierto punto, con un toque de jocosidad, no es igual para otra persona.

Del odio ancestral entre Japón y China me lo sé de memoria. Mi abuelo fue veterano de guerra, combatió durante mucho tiempo en Birmania y dejó muchos apuntes sobre sus memorias siendo combatiente durante la Segunda Guerra Mundial. Mi abuela se encargó, por así decirlo, de contarme los tantos sucesos que han marcado la historia de ambas naciones.

No pretendo dar clases de historia, mucho menos atacar a los Chinos o defender a los Japoneses… no, claro que no. De hecho, ahora que comprendo mejor las cosas y puedo digerir con más crudeza las tantas cifras de las atrocidades cometidas en aquellos años, me siento mal al pensar en tanta barbarie llevada a cabo por los militares nipones. Es una bajeza, es una crueldad y siempre lo admitiré a boca llena.

Ahora bien, ¿tengo yo la culpa de lo que cometieron esos soldados en el 1937?. Por el solo hecho de llevar en mis venas sangre Japonesa, ¿debo de privarme de conocer la cultura China y más aún entablar relaciones con algunos de ellos? Creo que es muy injusto.

Mi amiga Ming, de 19 años de edad, le han prohibido tener contacto conmigo puesto que yo soy descendiente japonesa.  Su abuelo y su padre están totalmente en desacuerdo con que ella tenga algún tipo de relación con cualquiera persona o cosa que lleve el adjetivo “Japonés”.

¿Tenemos Ming y Yo la culpa de lo que pasó en aquellos años? ¡NO! Que Japón debe de disculparse (no sé si es que lo ha hecho), claro que sí. Pero, de ahí a condenar a las presentes y futuras generaciones a un odio del que no somos responsables, del que solo conocemos por libros y relatos; un rencor que no trae más nada que más rencor… no le veo sentido alguno.  De verdad que no, y es muy triste.

Si a eso vamos los Dominicanos le tendríamos tirria a los Haitianos por los 22 años de dominación, y ellos también nos odiarían por la masacre llevada a cabo por Trujillo. Los Latinos contra los Gringos, los Africanos contra los Europeos, los de aquí con los de acullá… y sólo viviríamos en un círculo vicioso del que difícilmente podríamos escapar.

Ojalá y algún día las relaciones entre estas dos naciones, y también con Korea puedan mejorar. Complicado, lo sé… pero, ¿No es ahora de cambiar la historia?

Les dejo con esta cita que me ha gustado mucho expresada por el Presidente de China, Hu Jintao, en su última visita  a la Universidad de Waseda en Mayo pasado.

“La historia es el libro de texto más filosófico, recordamos la historia con el objetivo de garantizar que, en lugar de extender el odio, ambas naciones miren hacia el futuro a través del espejo de la historia y mantengan la paz, de forma que los pueblos chino y japonés puedan mantener vínculos satisfactorios durante generaciones y que todo el mundo pueda disfrutar de paz y estabilidad interminables. “

Etiquetas: , , ,

Yo nací y de ese señor vine a conocer escasamente por primera vez en mis primeros años del colegio. Todos hablaban del “jefe”. Un personaje quién con su carácter, rectitud y forma de gobierno le dió a este país más que un sujeto, una larga lista de acontecimientos que recorerrán por siempre en las hojas de la historia dominicana.

El “Jefe” le decían. Y la verdad todavía no me cabe bien en claro por qué. De él, me sé una que otras fechas, las mujeres que les gustaban, del terror que infundió en este país… de su mano dura, de su lado inhumano, de las edificaciones, de su inteligencia-tigueraje, de lo poco de lo tanto que hizo…de esto y de aquello.

Tantas cosas que he leído, que he escuchado, e incluso visto con mis propios ojos. No sé, ni nunca sabré cómo habría sido vivir en esa época, ni tampoco quiero experimentarlo. Pero de algo estoy segura “jefe”… a pesar de todas las cosas que han dicho  y seguirán diciendo de usted: excelentes, buenas, regulares, malas, pesímas y/o espantosas… yo tengo que agradecerle algo a usted.

Sí, “Jefe”… aunque usted haya matado to’esos haitianos, a pesar de todos los crímenes durante su “mandato” (que no fue más que una vil tiranía) aunque haya jodido a este país como dicen por ahí… usted fue el de la gran idea...el gestor de que mi familia esté hoy en este país. No sé qué dirán los historiadores, pero para mí, esa fue una de sus mejores jugadas.

Una cosa “Jefe”: Gracias por traerlos. Si no este post no existiría, ¿verdad?

Hace tanto tiempo que nos conocimos. ¿Te acuerdas cuando llegué a tu presencia por primera vez? No sabía tan siquiera tu nombre, solo quería que fueras parte de mí…pero te fallé, te abandoné y prácticamente llegué a olvidar que existías. Pero tú no me cerraste las puertas, pacientemente esperaste mi regreso. Tú no cambiaste en lo absoluto, aún tenías el mismo rostro de aquél día en el que sin decir nada me alejé.

Un buen día me encontré a tus amigos, ellos me hicieron reír con sus ocurrencias, me hicieron suspirar con sus poemas cargados de belleza, me hicieron reflexionar, me informaron y me enseñaron un mundo de cosas que desconocía. Y así me acordé que en alguna esquina de este gran mundo estabas esperando por mí. Así volví a tu presencia, y desde entonces todo ha sido tan distinto para mí.

Junto a ti, aprendí lo maravilloso que es poder expresarme libremente, sin necesidad de sentirme mal por ello. Hablé todo lo que quise hablar: grité, lloré, me enojé y sonreí como no lo había hecho en tanto tiempo. Tomaste mi mano y me adentraste a esta travesía en la que ya no estoy sola, en la que muchos siguen mis rastros y tan pronto sienten mi ausencia vienen a preguntar el porqué. Me mostraste que no hay necesidad de fingir, que las caretas y los antifaces tarde o temprano se caerán, que más vale ser original porque así es mejor para todos.

Fuiste testigo de mis rabietas, de esas explosiones causadas por la indiferencia y la hipocresía; viste mi sonrisa cada vez que ese chico aceleraba los latidos de mi corazón; sentiste mi tristeza cuando ellos se alejaron para siempre; gozaste al máximo cada una de las juntaderas y te emborrachaste junto a mí con el licor de la amistad.

A ti no te importó si era cursi, ñoña, tierna o sentimental. No te importaron mis kilos, ni mi preferencia casi adictiva por una correcta redacción. No te quejaste cuando cambié tu apariencia una y otra vez, tal como lo hice hace unos minutos celebrando el día tan especial que está por llegar.

Nikkei Life, gracias doy al ciberespacio y a los dioses de la web por haberme permitido llegar a crearte en este mundo de bits.  De todas las páginas y profiles que llevan mis datos consigo, tú eres una de las más importantes.  Celebremos juntos nuestro primer aniversario… porque aún falta mucho por escribir.

¡Que comience la fiesta!

He aprendido Historia Universal bajo el signo de las guerras. Conocí en los libros de textos una Alemania de horror, guiada por las ideas de un loco llamado Hitler.

El Archipiélago de Gulag gimiendo por la angustia de los desterrados en una Unión Soviética que hoy ni es unión y mucho menos soviética, pero que se tiñó con sangre de rusos y chechenos. Geografías de hambre, de ciudades destruídas. De fuego que arrasó culturas y exilió hombres y mujeres. Historias de torturas, de cuerpos apaleados hasta la muerte; geografías de cadáveres insepultos, de limpiezas étnicas. De bosnios y servios, musulmanes; rostros paralizados por el dolor y la persecusión.

Cada día he aprendido nuevos nombres, cada día consulto los mapas de la intolerancia. He contado hasta el infinito de los muertos, he buscado en cada río, cada valle, cada montaña, siguiendo las huellas de la sangre, buscando el rumbo de los misiles, de las balas. He marcado los puntos de asedio, he seguido la ruta de la huida que deja atrás el hogar, los afectos, los cuerpos mutilados, en ese instinto primario por escapar a esa orgía de sangre sin llegar a ningún lado.

Argelia ya no se mece en las caderas de sus bailes, ni nos llegan los sonidos armoniosos de sus cantos, ni sus velos encierran los misterios de unos ojos. Ahora nos llegan el odio, la violación y el degüello envueltos en un velo de integrismo rancio y trasnochado. Vietnam rasgó el silencio de sus selvas con el fuego del napalm y parió al mundo miles de mutilados invasores.  A los persas le quitaron el encanto de sus alfombras voladoras en una guerra televisada, e Israel cuenta su historia en una geografía de exterminio.

¡Y América, la postergada América, cuenta cada historia en una alucinada geografía de despojos, de rapiña, de indios errantes que arrastran su cruz y su calvario! Un hambre ancestral y una sed de justicia jamás saciadas que cubren desde las selvas amazónicas, los Andes, el altiplano, las pampas, el Titkal, las pirámides del Sol y la Luna, el Machu Picchu, que remonta el Río GRande hasta las reservas norteamericanas.

Europa supura sus odios étnicos y raciales por sus cabezas rapadas. Las islas del Pacífico tiritan amedrentadas por la amenaza nuclear. Y nosotros, para no quedarnos atrás, cada cierto tiempo aireamos con nuestro odio vecinal. Sacamos del bahúl de los recuerdos los fantasmas, los vestimos a la moda, y sus rostros salen en la televisión y los periódicos.

He aprendido una historia perversa, maligna y dolorosa. He caminado por la geografías de desolación, lágrimas, horror y luto.

Así he aprendido dónde está cada país, cuántas veces sus colinas, sus ríos, se han teñidos con la sangre. Cuántas veces sus mares violados y sus playas saqueadas por el invasor. Cuántas veces los cuerpos de otra raza fueron muertos, torturados hasta el exterminio. Aprendí nombres de guerreros, de hombres a fuerza bruta, montados en sus carros de fuego, dirigiendo legiones como mensajeros de la muerte: Atila, Patton, Stalin y hasta el mismo Napoleón…son sólo símbolos de guerra.

¡Ojálá me contaran otra historia! ¡Ojalá pudiera conocer otra geografía! Quizás un día, un viejo marino, les cuente a los niños de este mundo, de mares poblados de delfines y isrenas, les enseñe los lugares donde el sol se levanta más temprano, les hagas mapas con estrellas y les enseñe geografía con diversos caracoles. Les hable de la vida y la costumbres de otros pueblos. Con arenas de Sahara o de Gobi, sin fronteras y sin visas.

Un día en que la historia se escriba sin vergüenzas, sin velos, sin que el corazón se nos haga un nudo y enmudezcan las palabras. Una historia de recuerdos apacibles, sin voz baja, sin medias palabras. Una geografía para andarla con pie ligero, para recoger los acentos de las lenguas, que recoja los colores de las razas. Una historia concebida por todos en una noche de hermandad. Una geografia parida al color de todos, que cubra la tierra con una sonrisa en su rostro.

¡Ojalá un día podamos contar una historia nueva bajo el signo del respeto a las diferencias, bajo el signo de la tolñerancia! ¡Ojalá un día podamos tener una geografía donde se mezclen colores y razas, acentos y cantos, idiomas y manos, risas y esperanzas! ¡Ojalá muchas cosas sucedan un día para bien de toda la humanidad!

Día de la Raza

 Un abrazo a todos mis hermanos del mundo!


mayo 2020
D L M X J V S
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Posts viejos

Me han leído...

  • 262.355 Visitantes
A %d blogueros les gusta esto: