Nikkei Life

Archive for the ‘Sentimientos’ Category

Ya han pasado más de dos años desde aquél devastador terremoto y tsunami que afectó la Costa Nordeste del Japón.

Las muestras de solidaridad provenientes de distintas partes del globo terráqueo no se hicieron esperar. Las cartas se viraron, y Japón, pasó de ser socorrista a socorrido.

El tiempo ha transcurrido y si bien Japón no se ha logrado recuperar por completo, muchas cosas han mejorado y sus habitantes trabajan arduamente para continuar hacia adelante con sus vidas y el desarrollo de la nación.

Mi madre me enseñó que ante cualquier gesto amable hacia mi persona, debía de responder diciendo “gracias” y que debía de sentirlo en mi corazón. Pues bien, es momento de que el pueblo japonés agradezca al extranjero por todo el apoyo recibido desde aquél 11 de marzo del 2011.

Desde lo más profundo de mi corazón, en mi calidad de domínico-japonesa, deseo agradecer a todo el pueblo dominicano por su muestra de solidaridad y apoyo a la nación japonesa y a la comunidad de inmigrantes radicada en este país.

Gracias

(Photo & Video: Lots of Heart Project)

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Era una noche de verano, calurosa e inquietante. Mi mente estaba confundida, llena de temores, temblorosa porel miedo, la incertidumbre de lo desconocido. ¿Estaré bien? Me pregunté una y otra vez. ¿Acaso saldremos airosos de esto? Pensaba una y otra vez mientras las agujas del reloj continuaban su marcha.

Cerré los ojos y me transporté a aquél lluvioso sábado de enero en el que entre llantos te comuniqué que en mi vientre ya estaba creciendo la criatura que te convertiría en abuela por primera vez. Recuerdo tu cara de preocupación. Yo creí haberte defraudado, supuse haber perdido tu confianza, haber tirado a la borda lo mucho que me habías inculcado durante 22 años. Pero tú, más allá de condenarme y señalarme, estuvistes junto a mí. Me abrazaste tan fuerte como no lo habías hech antes. Me hiciste “piojitos” y mirando mi rostro humedecido por las lágrimas me recordaste con voz firme que siempre estarías para mí.

Ahí estabamos. Te vi luchando con el sueño en plena madrugada sentada en esa pequeña silla plegable ubicada al lado de mi camilla. Era una mezcla de emociones encontradas. No te quería ver así, trasnochada y preocupada por lo que sucedería conmigo y mi bebé. Pero por otro lado, ¿A quién habría deseado tener junto a mí en un momento tan importante y especial si no era a la mujer que no tuvo reparos en sacrificar su vida para darme la mía? Tú querías estar conmigo y yo necesitaba de tus palabras, de tus mimos, de tus “Ganbatte” (-Esfuérzate-)

24 horas y montones de antibióticos después llegó el gran momento. La enfermera vino a buscarme, me llevarían a sala de cirugía para preparar todo lo de la “salida” del bebé. Recuerdo cuando me apretaste mi mano fuertemente hasta la puerta de cristal en la que tristemente tuvimos que aguantar nuestras ganas de acompañarnos mutuamente por políticas del hospital. Acaricié mi abultado vientre tiernamente, sabía que sería la última vez que le daría mis cariñitos desde fuera. Ya en horas mi pequeño estaría entre mis brazos.

Unos pocos minutos para atacar mi sistema nervioso, otros pocos para abrir mi cuerpo, y ¡fui feliz! Una cosita chiquita, rojita y viscosa, de contextura delgadísima  fue colocada sobre mi pecho por unos segundos. “Es tu hijo, bésalo para que lo revisemos”. Lo besé. Lo bendije en nombre de Dios. Cerré mis ojos y elevé una oración de agradecimiento. Nació vivo, lo escuchaba gritar a todo pulmón. Si era prematuro o bajo de peso sabía que podría superarse con cuidados y amor. ¡Estaba ahí conmigo y es lo que más me importaba!

De vuelta en la sala de maternidad. Ahí estaban ustedes. La creadora de mis días y la pequeña criatura que llegó a cambiarnos la vida por completo. La mujer que más amo sosteniendo entre sus brazos al ángel que irradia con su luz cada uno de mis días. Era el cuadro perfecto. Mi madre y mi hijo junto a mí.

9 meses han transcurrido en el que juntas hemos reído, llorado e incluso hastiado de las incongruencias burocráticas. Tiempo en el que he crecido y madurado más de lo que podría haberme imaginado. 9 meses 12 días en los que sin importar las dificultades hemos estado juntas dispuestas a obrar en beneficio de ese pequeñito que nos alegra el existir.

Gracias mamita linda por tu comprensión y amor, por el reto asumido a tus años de cuidar de Hiroshi Alejandro… Gracias del alma por hacerme feliz con tu existir. Gracias mamita por demostrarme con tu ejemplo que ser madre soltera no es motivo de lamentaciones, de pena o sufrimiento. Qué más decirte si ya todo lo sabes, que te amo con todo mi corazón y que cada día le pido a Dios que te deje con nosotros muchos años más.

Mi hijo y mi madre - Diciembre 2009

¡Feliz Días de las Madres Mami… esta vez juntas las dos!

****Muchas felicidades a todas las madres dominicanas. A esas mujeres valerosas que son pilares del hogar, amorosas y rectas que con su amor y ejemplo forman la próxima generación. A todas, mi cariño y admiración en este día. Que la bendición de Dios Padre sea con cada una de ustedes y sus familias todos los días de sus vidas. ****

¿Cuántas veces has visto a personas con caras de pocos amigos cuando les toca “baño afuerza” en un dia lluvioso? Sentir la brisa de la lluvia en el rostro y disfrutarla, es indicio de que no eres como todas las personas.

Ya es lunes , qué rápido pasa el fin de semana, los días, las horas… A veces quisiera detener el tiempo en ciertos momentos pero es algo realmente imposible… Cierro los ojos y pasan por la mente esos gratos momentos de un pasado cercano y deseo que ahí se hubiera dentenido el transcurso de lo que es la vida… Mi propia vida.

Cómo quisiera hablar de algo que sigue en mi pensamiento y que quisiera gritarlo para que todos lo escucharan y supieran lo que guardo, lo que no me atrevo a contar…pero mi cordura me obliga a esperar… Algún dia podré ponerlo al descubierto y cuando esto suceda, verán a la misma mujer con una sonrisa más alegre.

Pero… todo llega, así que seguiré esperando lo esperado. Deseando lo desado y amando cada uno de los instantes que vivo a diario… porque sin ellos, no existiría en lo absoluto.

Gracias Dios por todo. Espero dulcemente en ti…!

"Amistad" by Jovenes Club

… por escucharme cuando más lo necesité, a pesar de repetir las mismas problemáticas una y otra vez.

… por dejarme llorar frente a ti al sentir que mis fuerzas se acabarían.

… por extender tu mano y decirme sin palabras que “Dios está ahí”.

… por tu mirada genuina, por tus letras, por tu sonrisa, por los abrazos y los hombros en los que descansé una y otra vez.

… por iluminar mis pasos con esa hermosa luz que posee tu corazón.

… por mostrarme una vez más que la amistad rompe todas las barreras habidas y por haber.

… por confirmarme una vez más lo privilegiada que soy en poder llamarte AMIGO/A.

“A todos/as mis héroes silentes, ángeles terrenales, hermanos del tiempo y compañeros virtuales… a ustedes que han acompañado y velado mi caminar a partir de Enero 2009, momento en el cual mi vida cambió con un antes y un después. Gracias por estar y permanecer. ¡Bendiciones!”

Nunca creí en amor a primera vista.  Solía defender mi postura ante los demás buscando cualquier teoría creíble en algún rincón de mi cabeza.

Hoy amanecí recordando las frases de cierto compañero de lecciones de flauta, quien sin cansarse una y otra vez me repetía “Nunca digas nunca sin estar totalmente segura”.

Pues bien, a mis 22 años, he de admitir que me he tragado mis palabras y grito a viva voz que definitivamente existe amor a primera vista. Sino, ¿cómo llamarle a lo que sucedió conmigo aquella tarde lluviosa de enero? Mi respiración se entrecortó y pude percibir cómo mis palpitaciones se hacían cada vez más intensas. Una sensación totalmente nueva y desconocida que cobró fuerza y sentido tan pronto logré verte por primera vez.

Nada de fuegos artificiales, ni corazones brotando de mis ojos como burbujitas de amor, … solo unas pequeñas gotitas que mojaron mis mejillas al escucharte “decir” que estabas ahí por y para mí. Desde entonces no dejo de pensar en ti, día y noche cierro los ojos y te imagino junto a mí, cerca de mi pecho respirando al compás de mi corazón.

君を好きでよかった… ¡Cuánto me alegra haberte querido! ¡Cuánto me alegra haberte amado desde el primer instante en que supe de tu existencia! Aún no tenías forma humana, eras una simple figura geométrica bidimensional monocromática en una pequeña pantalla colocada frente a mí, pero desde ese día cambiaste mi vida para siempre haciéndome sentir la mujer más especial por tenerte junto a mí.

Hiroshi Alejandro, gracias por existir. Por cada uno de tus movimientos a lo largo del día, por ese corazón lleno de vitalidad que me sorprende en cada visita al doctor. Aguarda corazón, ya nos falta poquito de este recorrido, sigue disfrutando de mí y déjame seguirte amando cada día un poco más.

君を好きでよかった— Realmente, ¡qué bueno ha sido poder amarte!

Esperaré pacientemente tu llegada, esa que se hace cada vez más notoria arropándome de emoción, nerviosismo y una gan dosis de curiosidad.

Esperaré pacientemente sin olvidar disfrutar cada instante, cada detalle quedará atesorado por siempre.

Esperaré porque es lo mejor que puedo hacer, por ti, por mí…por nuestra felicidad.

Sigue donde estás, tómate tu tiempo, ese que Dios ha designado para ti. Yo, estaré aquí esperando por ti.

Te amo…

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7 años

Posted on: 2009/04/03

Bella Mujer, Maravilla de la humanidad.

7 años sin ver tu sonrisa al despertarme por las mañanas, 7 años de que tu legado me acompañe en cada paso que doy.

Ser de luz que irradiaste mi vida con algo tan sencillo y a la vez complicado como lo es el mero hecho de existir. Gracias por tus aciertos, tus erroes, tus halagos y reprimendas. Gracias por cada uno de los días que me regalastes junto a ti, por todo lo que me enseñaste y todo lo que me dejaste tras tu último adiós.

Hoy no lloro más por tu partida. Hoy agradezco la bendición de ser tu nieta, de que seas mi abuela. No lloro más, veo esa luz que brilla en lo alto del cielo y sé que entre tanta inmensidad está reflejada la sonrisa de tus labios.

Te Quiero Abue… Sigues aquí por siempre. Saludos a todos allá en el cielo.

No fuistes derrotada por leucemia, eres una vencedora de la vida.

永遠に・・・愛おしい祖母よ

En Memoria de mi abue Toyoko Mukai,

18/02/1918 – 03/04/2002

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¿Dónde habías estado todo este tiempo? Perdón… es que ya estabas, simplemente que ninguno de los dos se había dado cuenta de este juego divino que nos esperaba al doblar la esquina.

Recuerdo ese regalo tardío de navidad, una esperanza renovadora a vísperas de un año venidero, una chispita que encendío un no sé qué en los últimos instantes de esos doce meses ya agonizantes.

Hoy tengo ese regalo. Lo atesoro. Me llena y me emociona diariamente. El aire que respiro, ese que no veo y sin embargo sé que está presente. Invisible, pero no deja de ser realidad. Explosión sináptica luego de años, llegada sorpresiva, magia de navidad.

Gracias por recordarme en momentos de fortaleza y debilidad que todos, absolutamente todos, tenemos el derecho de alcanzar la felicidad. ¿Y sabes algo? Definitivamente, tu formas parte de esa conquista… con paciencia, poco a poquito, paso a pasito, day by day, loving and caring about each other… little by little… we gonna be happy for sure!

Just for you P. !  🙂

No quiero que apruebes mi forma de ser. Simplemente necesito que me respetes, y aunque no entiendas todas estas cosas puedas brindarme tu mano amiga cuando te necesite.

Sé que no soy la mejor personal de mundo. Que estoy llena de porquerías que hasta a mí me disgustan… y no es que sea masoquista, pero es un tanto difícil deshacerse de tu escama cuando la única piel que tienes es esa.

He vivido 21 años de una manera extraña, como muchos de los que me conocen suelen decir. Bien nos dicen que nuestra primera sociedad es la familia, lugar que junto a la escuela forja nuestro carácter y personalidad. En mi caso, mis dos sociedades eran tan distintas. En un lado encontraba apapachos, muchos besitos y abrazos por parte de mis profesores y compañeros. Donde los “¡Qué bien lo hiciste!”, “¡Bravo Pequeña” me sacaban una sonrisa. Me sentía motivada a seguir trabajando, me gustaba que me dijeran cosas lindas.

En casa las cosas iban un tanto distintas. Hasta el día de hoy he vivido 21 años sin abrazos, sin besos, sin te quieros… un cariño que para los occidentales puede que sea un “amor seco”. Un hogar donde nunca existieron muñecas en cumpleaños, donde no se colocaban arbolitos, donde Santa y los Reyes nunca llegaban… y claro, para nada había Cena de Navidad. Nunca experimenté nada de esto, simplemente por razones culturales, y a lo mejor la forma de ser mi familia. Un hogar donde la palabra de apoyo principal era: “Sigue estudiando”, “No hay porque llorar”, “Lee y aprenderás”, “Si conoces muchas cosas, serás grandiosa”.

Para mi abuela siempre le fue muy complicado explicarme que las lágrimas son símbolo de derrota, en especial para los nipones. Una lágrima implicaba que el resto del equipo, mi familia, debería de esforzarse al doble porque mi tristeza no me permitiría concentrarme en lo que me correspndía. Algo que ahora, más o menos entiendo, pero a los 5 años me parecía algo sumamente injusto y cruel.

Toda esta amalgama de situaciones me han hecho la persona “rara”, “extraña” y “especial” que soy. A lo mejor y no escuchar tantos “Te quiero” me hace demostrar con palabras y acciones mi afecto hacia los demás. Reconozco que a momentos puede y me exceda, al límite de que en vez de ser cariñosa me convierta en un fastidio para los demás. Nunca ha sido mi intención inicial, pero lo cierto es que muchas personas se han marchado de mi vida por ese detalle de mi personalidad.

Yo no sé si mis amigos se han sentido fastidiados, exhaustos y en buen dominicano jartos y pico de mi forma de ser. A veces y pienso que demasiado aguantan mis ñoñerías, que si yo fuera ellos, me diera a mí misma una buena bofetada y me haría ver que la vida no está para andar diciendo tantas cursilerías. Eso les hace ser especiales… Gracias a los valientes que están sobreviviendo a diario de mi dosis extrema de cariño deshinibido.

Esta es una lucha constante. Querer sin que se harten de mí, expresar sin parecer obsesiva, que me quieran y no sea por obligación o mera cortesía. Una lucha conmigo misma, entre el ser y no ser. Una batalla interna entre lo que soy y quien deseo ser. Alguien me dijo en una ocasión: “Te preocupas demasiado por las personas. Deja que sean ellos mismos. Total, son seres diferentes a ti, y es su libertad ser como ellos desean ser. Tranquila que quien te quiere te querrá, a su manera, pero te querrá”. Comprender esa realidad me ha sido difícil, pero ya es hora de cambiar.

(Leer Parte 1)

Y llegó octubre… ¿acaso no era el mes que estaba esperando?

Dmingo 12/10/2008- 3:00 pm, con los nervios de punta, y una extraña sensación mezcla de curiosidad y rabia decidí llamarte nuevamente. Había ensayado varias veces las posibles frases de cortesía, pero sabía perfectamente que al momento de enterarme que tu estabas al otro lado del teléfono, todas las prácticas se habrían ido al mísimismo basudero.

Suena 1, 2, 3 veces… “Aló?” contesta una voz muy masculina al otro lado de la línea.

Yo:  Buenas… ¿es la residencia del Sr. **********?

El:  Sí, él le habla. ¿De parte de?

Yo: (Rayos…¿qué digo?)  …

El: ¿aló? ¿aló?

Yo: (Tania, Be strong!) … Mi nombre es Tania.

El: ¿Tania? ¿Cuál es su apellido joven?

Yo: Llevo su mismo apellido. Si no me equivoco, usted embarazó a mi mamá hace ya más de 21 años y producto del mismo nací yo. Durante todo este tiempo ella nunca me habló de usted, ni bien ni mal, pero yo sentía la necesidad de conocerlo. Me valí de muchos medios para dar con su paradero, y si esto le puede parecer muy atrevido y le ha ofendido, me disculpa…pero creo que estoy en mi pleno derecho de conocer mis orígenes. Solamente quería dejarle saber que aquella bebé en la incubadora ha crecido, y gracias a Dios está viva… y ahora usted habla con ella.

El:  … Con que tu eres. Déjame decirte algo muchacha. Yo no soy el mismo de esos años. Apenas y estaba estudiando. Tú no llegaste en el mejor momento de mi vida. Aceptarte a ti era lo mismo que interrumpir las oportunidades de la vida pa’progresar. No sé cuáles son tus intenciones en buscarme, pero te advierto que ya tienes 21. No encontrarás nada. Yo tengo ya una familia, tengo una vida estable, un trabajo muy bueno y unos hijos que necesitan de mí.  El pasado es pasado. Vive tu vida muchacha. No vuelvas a llamar.

Yo: … (BE STRONG…BE STRONG GIRL)… Dios.. le bendiga… señor.

Probablemente ese “Dios le bendiga” sea el único que el escuchara de mis labios. A lo mejor no habrán otras oportundiades para hacerlo. De mi parte estoy satisfecha puesto que YO hice lo que consideré era lo correcto para mí, que los resultados no sean los más halagadores, es otra cosa.

Hoy más que nunca confirmo las palabras dichas por Pablito Tineo en otro momento de mi vida: “Ese hombre simplemente se ha perdido la oportunidad de tener una magnífica mujer como hija. ¡Qué lástima me da!” Realmente me apena darme cuenta que aún a sus casi 50 años, no posee ni la más pizca idea de lo que es la madurez. Me disculpo conmigo misma al pensar por un instante que quizás los años le habrían hecho un hombre más humano… me doy cuenta que no es más que uno más del montón.

No considero mi tiempo perdido, puesto que cada vivencia es un cúmulo de aprendizaje y experiencia. Sentir a mis 21 cruelmente el rechazo de quien me dio la vida, simplemente me confirma que “Padre no es quien engendra”. Hoy más que nunca me siento enormemente agradecida con Dios por ese hombre que ha estado para mí en todo momento, por ese hombre que sin tener que serlo se convirtió en mi PADRE en toda la extensión de la palabra.

No estoy triste, puesto que no se nos puede arrebatar lo que nunca nos ha pertenecido. Mi agradecimiento, mi respeto y mi amor incondicional ya lo tiene otra persona… y tal como lo mencionó al final: “Mi vida Sigue…”

Finalmente solo queda agradecer a todos los que intervinieron en esta búsqueda, a los que estuvieron siempre al tanto de los pormenores y nunca dejaron de expresar sus frases de aliento y estímulo. Gracias mil. Tan solo me queda pedirles un último favor… acompañenme en otra historia, porque “Mi Vida Sigue…”

Tania Mukai

13/octubre/2008 @ 11:34 p.m.


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