Nikkei Life

Archive for the ‘maternidad’ Category

Hiroshi & Me - Julio, 2010

Hoy, mi corazón está vibrando de alegría y emoción. Confieso que al deslizar mis dedos sobre este teclado, unas que otras lágrimas traviesas recorren mis mejillas. Siento mi pulso acelerado y todo a mi alrededor me recuerda tu sonrisa, tu mirada, tus tiernas manitas acariciando mi rostro…

Sentada en mi habitación, rodeada de estas cuatro paredes blancas, me he regalado un flashback de 12 meses. ¡Cómo creer que ha pasado todo un año desde que naciste! … Aún te recuerdo, pequeño e indefenso, tu cuerpecito de menos de 5 libras. Mi corazón se acelera sólo de pensar en aquél mágico momento en el que el Dr. García te sacó de mi vientre para darte la oportunidad de respirar por cuenta propia.

Un año de tantas aventuras, Hiroshi. Dudas, temores, incertidumbre se volvieron pedazos con cada una de tus pícaras sonrisas. Esa sonrisa hermosa que se convirtio en mi motivación perfecta para continuar trabajando en beneficio de los dos… a una ciudad distante, a más de 300 kilómetros.

Mami siente en el alma no poder estar junto a ti en este día tan especial para los dos. ¡Cómo quisiera poder tomar el primer autobús con destino a Dajabóny estrecharte entre mis brazos! Decirte que te amo, que eres mi hijo adorado, la luz de mis ojos y el mejor de los regalos. ¡Cómo quisiera estar junto a ti todos los días, verte sonreír cuando llegue del trabajo, despertarme cada mañana con tus cantos de alegría! — Pronto mi niño, Papá Dios lo permitirá en su momento adecuado.

Sé que aún no puedes leer. Que no entenderás absolutamente nada de lo que te he escrito acá. Pero cuando crezcas y puedas hacerlo, ojalá y percibas todo el amor que siento por ti. Que me has hecho inmensamente feliz. Agradezco a Dios por tu vida, por tu presencia en la mía. Por hacerte un niño sano y fuerte, lleno de amor y luz para irradiar a todos a tu alrededor.

Hiroshi Alejandro, todas las palabras del mundo serían insuficientes para decirte que te amo con todo mi corazón. Disfruta al máximo tu primer cumpleaños. Juega, diviértete, aprovecha las horas que estés con tu papi & déjales saber a todos que eres un niño bendecido.

Hoy, en tu cumpleaños, te desearé toda la felicidad del mundo. Para mí, solo resta mantenerme en salud durante muchos años más para guiar tus pasos y acompañarte en este trayecto hasta que pueda verte volar por cuenta propia.

Happy Birthday Hiroshi … Finalmente: UNO! 🙂

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Era una noche de verano, calurosa e inquietante. Mi mente estaba confundida, llena de temores, temblorosa porel miedo, la incertidumbre de lo desconocido. ¿Estaré bien? Me pregunté una y otra vez. ¿Acaso saldremos airosos de esto? Pensaba una y otra vez mientras las agujas del reloj continuaban su marcha.

Cerré los ojos y me transporté a aquél lluvioso sábado de enero en el que entre llantos te comuniqué que en mi vientre ya estaba creciendo la criatura que te convertiría en abuela por primera vez. Recuerdo tu cara de preocupación. Yo creí haberte defraudado, supuse haber perdido tu confianza, haber tirado a la borda lo mucho que me habías inculcado durante 22 años. Pero tú, más allá de condenarme y señalarme, estuvistes junto a mí. Me abrazaste tan fuerte como no lo habías hech antes. Me hiciste “piojitos” y mirando mi rostro humedecido por las lágrimas me recordaste con voz firme que siempre estarías para mí.

Ahí estabamos. Te vi luchando con el sueño en plena madrugada sentada en esa pequeña silla plegable ubicada al lado de mi camilla. Era una mezcla de emociones encontradas. No te quería ver así, trasnochada y preocupada por lo que sucedería conmigo y mi bebé. Pero por otro lado, ¿A quién habría deseado tener junto a mí en un momento tan importante y especial si no era a la mujer que no tuvo reparos en sacrificar su vida para darme la mía? Tú querías estar conmigo y yo necesitaba de tus palabras, de tus mimos, de tus “Ganbatte” (-Esfuérzate-)

24 horas y montones de antibióticos después llegó el gran momento. La enfermera vino a buscarme, me llevarían a sala de cirugía para preparar todo lo de la “salida” del bebé. Recuerdo cuando me apretaste mi mano fuertemente hasta la puerta de cristal en la que tristemente tuvimos que aguantar nuestras ganas de acompañarnos mutuamente por políticas del hospital. Acaricié mi abultado vientre tiernamente, sabía que sería la última vez que le daría mis cariñitos desde fuera. Ya en horas mi pequeño estaría entre mis brazos.

Unos pocos minutos para atacar mi sistema nervioso, otros pocos para abrir mi cuerpo, y ¡fui feliz! Una cosita chiquita, rojita y viscosa, de contextura delgadísima  fue colocada sobre mi pecho por unos segundos. “Es tu hijo, bésalo para que lo revisemos”. Lo besé. Lo bendije en nombre de Dios. Cerré mis ojos y elevé una oración de agradecimiento. Nació vivo, lo escuchaba gritar a todo pulmón. Si era prematuro o bajo de peso sabía que podría superarse con cuidados y amor. ¡Estaba ahí conmigo y es lo que más me importaba!

De vuelta en la sala de maternidad. Ahí estaban ustedes. La creadora de mis días y la pequeña criatura que llegó a cambiarnos la vida por completo. La mujer que más amo sosteniendo entre sus brazos al ángel que irradia con su luz cada uno de mis días. Era el cuadro perfecto. Mi madre y mi hijo junto a mí.

9 meses han transcurrido en el que juntas hemos reído, llorado e incluso hastiado de las incongruencias burocráticas. Tiempo en el que he crecido y madurado más de lo que podría haberme imaginado. 9 meses 12 días en los que sin importar las dificultades hemos estado juntas dispuestas a obrar en beneficio de ese pequeñito que nos alegra el existir.

Gracias mamita linda por tu comprensión y amor, por el reto asumido a tus años de cuidar de Hiroshi Alejandro… Gracias del alma por hacerme feliz con tu existir. Gracias mamita por demostrarme con tu ejemplo que ser madre soltera no es motivo de lamentaciones, de pena o sufrimiento. Qué más decirte si ya todo lo sabes, que te amo con todo mi corazón y que cada día le pido a Dios que te deje con nosotros muchos años más.

Mi hijo y mi madre - Diciembre 2009

¡Feliz Días de las Madres Mami… esta vez juntas las dos!

****Muchas felicidades a todas las madres dominicanas. A esas mujeres valerosas que son pilares del hogar, amorosas y rectas que con su amor y ejemplo forman la próxima generación. A todas, mi cariño y admiración en este día. Que la bendición de Dios Padre sea con cada una de ustedes y sus familias todos los días de sus vidas. ****

Ser madre es la bendición más grande que pueda tener una mujer en su vida, al menos eso considero. A excepción de ciertas feministas que abogan por la realización profesional como el único y principal objetivo de la mujer, puedo decir que todas soñamos con procrear y formar nuestra propia familia.

Sin embargo, el cuadro de la familia feliz no se da en todos los casos por múltiples razones. Un hombre sinvergüenza que no acepta su responsabilidad, separación, y la misma muerte pueden convertir la hermosa bendición en una tarea difícil, más difícil de lo que de por sí es. 

Cuando quedé embarazada, mi principal preocupación era precisamente cómo enfrentar el dilema de formar parte de la extensa lista de madres solteras.  De por sí saber que una pequeña vida crece dentro de tu vientre, un ser que eventualmente nacerá y demandará muchísimo -emocional y materialmente- hace temblar hasta la más “jembras” de todas las mujeres.  ¿Podré yo con la situación? ¿Cómo le explicaré que su padre no vive con nosotros? … esas y muchas otras preguntas estuvieron en mi mente todos los días, incluso hasta el día de hoy.

Gracias a Dios, mi caso no es tan crítico como otros. A diferencia de lo que sucedió conmigo, Hiroshi crecerá conociendo sus dos familias. Ya desde pequeño recibe los mimos de sus dos abuelas y en lo que respecta a las necesidades de él no tengo razón alguna para quejarme puesto que han estado atentos y al tanto de todo.

Justamente ayer, estaba conversando con una amiga -madre soltera también- sobre cómo ha enfrentado la situación puesto que lleva diez años en esta difícil tarea.  Simplemente atinó a contestarme lo siguiente: “Ser madre soltera es un riesgo, sea por elección o por infortunios de la vida. Pero lo más importante es brindarle todo tu amor a tu bebé, que no fue consultado ni pudo decidir estar en este mundo. Ama a tu bebé, y ello redundará en un niño saludable y feliz a pesar de las dificultades que puedas encontrar en el camino. Créeme, es difícil, pero se puede.”

Realmente hablamos de muchos aspectos relacionados con la maternidad, sobre los gastos -no simplemente económicos-, la misma exigencia emocional y un sinfín de asuntitos que mejor iré posteando ocasionalmente a modo de temas separados para que sea más digerible el asunto.  Así que… ¿Nos leemos en la próxima ocasión?

P.S. – De ñapa, como diríamos los criollos, una muestra de cómo va Hiroshi Alejandro en sus 2 meses y medio. 

Hiroshi Alejandro - 2 meses 10 días

Hiroshi Alejandro - 2 meses 18 días


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