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En Japón hay todo un ritual respecto a dar y recibir presentes/regalos. Esto me viene a la cabeza, justamente porque en este día 6 de enero, en muchos países de occidente celebramos el día de los Santos Reyes Magos. Volviendo a lo nuestro, considero que el país del Sol Naciente es uno de los pocos en los que se acostumbra a regalar dinero, y eso es algo perfectamente normal ( y no me refiero a las campañas de cierto político de acá… -¿ok?)

Dar dinero dentro de un sobre especial llamado noshibukuro es una costumbre muy arraigada en ciertas ocasiones de la vida social japonesa.Para cerrar el sobre se utiliza un cordel especial que puede atarse con un nudo o un lazo y puede tener diferentes colores dependiendo de la ocasión. Naturalmente, es importante recordar el mal augurio del número cuatro, de manera que nunca podremos ofrecer cifras de dinero que contengan este número. Tal como lo escribí anteriormente en otro post.

Son muchas las ocasiones en las que es frecuente ofrecer dinero, aunque también otro tipo de regalos y detalles especiales. La característica más peculiar del ofrecimiento de dinero es, sobre todo, el uso específico de varios tipos de sobre, cada uno específico para una ocasión concreta. A continuación, vamos a ver algunas de estas ocasiones más especiales.

  • Go-kekkon iwai (boda): En una boda, es común dar billetes nuevos, que no estén arrugados ni usados y que estén limpios. Esto simboliza la nueva vida que va a comenzar la pareja que se casa. En este caso, el cordel del sobre tiene que ser rojo y blanco o bien dorado y plateado y estar atado con un nudo indicando el lazo que unirá a la nueva pareja. Naturalmente, el importe dependerá de la relación que se tenga con los novios, pero normalmente está entre 30 y 60 mil yenes (300 dólares – 600 dólares +/-).
  • Ososhiki (funeral): En un funeral, es común dar billetes usados, arrugados y viejos. Esto indica que uno no estaba preparado para esa muerte, no sabía que iba a suceder y no podía haberlo organizado todo. En este caso, el cordel del sobre tiene que ser negro y blanco o bien amarillo y gris y estar atado con un nudo, indicando la relación que se sostenía con la persona fallecida. Esto se realiza tanto si el funeral es budista como cristiano. El importe normalmente ronda los 3.000 yenes (30 u.s. dollar). Asimismo, es común que los invitados también reciban un detalle por su visita. Hace unos años solían ser cupones regalo para gastar en grandes almacenes, pero con el tiempo las ideas han ido cambiando.
  • Go-shūssan iwai (nacimiento): Es costumbre regalar juguetes, ropa o hasta dinero una semana después del nacimiento del bebé. En el caso del envío de dinero, éste deberá entregarse dentro de un sobre de cordel rojo y blanco atado con un lazo. Eso sí, uno tiene que asegurarse de que el bebé esté sano antes de enviar su ofrenda, pues si el bebé tiene algún tipo de problema, el envío de regalos puede verse como símbolo de mala suerte. Normalmente, los nuevos papás devuelven el detalle en forma de taza cuadrada típica de madera con el nombre del bebé inscrito en ella.
  • Omimai (visita al hospital): Como en occidente, al visitar a un amigo o familiar en el hospital es común ofrecer ramos de flores cortadas. Asimismo, también está bien visto ofrecer libros y lectura para hacer la estancia en el hospital menos estresante. Sin embargo, ni las camelias ni las plantas son buenos ofrecimientos a un paciente, puesto que la manera en que caen las flores de una camelia recuerda a los japoneses a la muerte y de igual forma, las raíces de las plantas simbolizan una larga estancia en el hospital. Son dos ideas que hay que evitar siempre que visitemos un hospital japonés. Dependiendo de la cercanía con la familia, se acostumbra a obsequiar cierta cantidad de dinero en un sobre blanco, con nudo blanco, indicando pureza (cero bacterias, virus, enfermedad).
  • Go-nyūgaku iwai (inscripción en una escuela elemental): Es tradición regalar libros y material escolar por valor de unos dos mil yenes (20 dólares) cuando el hijo de un amigo o vecino entra en la escuela elemental. Como costumbre, la familia del niño devolverá el detalle entregando una tarjeta de agradecimiento con un cordel rojo y blanco y atada con un lazo y más comúnmente una porción de sekihan, arroz cocido con judías rojas (como le digo yo, moro japonés). Hikkoshi aisatsu (traslado): En Japón, cuando alguien entra a vivir en un nuevo piso, es tradición (y casi una obligación social) presentarse a sus nuevos vecinos. Para ello, es costumbre ofrecer un pequeño detalle puerta por puerta. Cabe destacar que en la mayoría de grandes almacenes uno puede encontrar una sección específica de pequeños detalles para dar a los nuevos vecinos, como juegos de toallas, trapos de cocina, etc. Esta tradición es una manera de atar lazos en la comunidad, de formar parte de la misma, de crear vínculos de confianza, de seguridad, etc.
  • Osenbetsu (cambio de ciudad o de empleo): Cuando se da por finalizada una etapa en la vida de una persona, como un cambio de residencia o un cambio de puesto de trabajo, es normal que se organicen fiestas de despedida y que la gente más cercana ofrezca pequeños regalos o sobres de despedida con un cordel de color rojo y blanco atados con un nudo. De la misma manera, es común que dicho detalle se devuelva después de la marcha en forma de postal y agradecimiento.
  • Oshōgatsu (Año Nuevo): El día uno de enero es el día de más trabajo para Correos y los carteros de todo Japón. La razón es el envío masivo de tarjetas de Año Nuevo (nengajō), que familiares, amigos, conocidos y colegas de trabajo se envían todos los años con diseños tanto tradicionales, que muestran el animal del año que entra, como modernos, que utilizan fotos de familia mostrando los hijos, fotos de algún viaje exótico, animales domésticos, etc. Todas las tarjetas que se marquen como nengajō son almacenadas en Correos y no se reparten hasta el día 1 de enero por la mañana. Otra ronda de envíos de tarjetas de Año Nuevo se realiza justamente pasados unos días, cuando aquellos que han recibido una tarjeta de alguien a quien no les habían enviado ninguna, tienen la oportunidad de solventar ese error social enviando una tarjeta. Asimismo, los niños reciben un sobre con una cierta cantidad de dinero en metálico (llamado otoshidama) de sus familiares y amigos adultos, para empezar el año con buen pie. No hace falta que sea una gran cantidad de dinero, ni es necesario regalárselo a todos aquellos niños cercanos a nuestra casa; únicamente será necesario entregarlo a aquellos niños con quienes se tiene más relación.
Como han podido constatar, la tradición nipona frente a los sucesos especiales son muy distintas a las que realizamos en este lado del plantea. Este post va en especial para unas cuantas personitas que me leen y sé que les gusta esta sección cultural. Espero les haya gustado y déjenme en los comments sobre esos aspectos que les gustaría leer por acá.
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La perseverancia es uno de los valores más presentes en la mente de los japoneses. Un valor transmitido generación tras generación, y que es uno de los fundamentos del Bushido. La vida no es solo soñar y empezar proyectos, también hay que ser perseverante e insistir hasta hacer realidad lo que cada uno se propone. Quizás sea otra de las razones por las que Japón logró convertirse en la segunda economía mundial después de perder la guerra.

Pensemos por ejemplo en el manga y anime donde el/la protagonista suele se presentado/a en su niñez sin apenas ningún talento y con bastantes defectos pero tiene un propósito o un objetivo en la vida. La perseverancia del protagonista hará que vaya ganando sabiduría siendo cada vez mejor en lo suyo hasta convertirse en una especie de héroe. Comparadlo con el típico cómic o serie americana donde el héroe o heroina ya es un/a héroe/ina con grandes poderes innatos desde el principio; aunque también son perseverantes de una forma algo diferente a la japonesa por conseguir lo que quieren, son ambiciosos.

Otra característica típica de los héroes de películas y manga japonés es que sus objetivos son sencillos, simples y puros; no tienen grandes ambiciones. Hay muchos mangas donde el protagonista quiere ser un buen chef de sushi, quiere ser el mejor presentador de la tele de su provincia, quiere ser un buen vendedor de casas, e incluso hay una serie de televisión sobre la vida de las azafatas del Shinkansen y cómo se esfuerzan por atender a los clientes cada vez mejor. Son objetivos “sencillos”, con los que se puede identificar cualquier japonés. Pero, la insistencia por conseguir sus “sencillos” objetivos les lleva a hacer grandes cosas.

Junto a la perseverancia, otro valor relacionado y muy cultivado por los japoneses es el de la paciencia. Hay un refrán japonés que dice algo así como “si quieres calentar una roca siéntate encima de ella 100 años”. Son extremadamente pacientes, pero no en el sentido de quedarse parados sin hacer nada, sino en el sentido de ser insistentes y ser paciente hasta conseguir el propósito deseado.

El valor de la perseverancia también está presente en el idioma japonés y en muchas de sus expresiones que se usan a diario. Una de las primeras palabras que todos los que estudiamos japonés aprendemos es “ganbarimasu” 頑張ります que se suele traducir como “Hacerlo lo mejor posible”. Pero en realidad, si miramos detalladamente los caracteres que componen la palabra ganbarimasu tenemos que: 頑 significa (cabezota, con firmeza) y 張 que significa (estirar, extender). Es decir, el significado que siente un japonés cuando dice “ganbarimasu” sería algo así como “Estirar, llevar al máximo mi cabezonería/objetivo”. La palabra “ganbarimasu” y también la variación “ganbatte kudasai” que significa “Hazlo lo mejor posible”(traducción típica)/”Se cabezón y firme hasta conseguir lo que te propones”(traducción mía) se utilizan muchísimo para dar ánimos en el trabajo, en el deporte, en los estudios etc.

Por ejemplo, si en Dominicana un amigo tiene que estudiar para un examen, al despedirnos el último día le diríamos “Ánimo con el examen y mucha suerte”. Solemos utilizar la palábra “ánimo” que viene del latín “anima, animus” que significa “alma”. Supongo que lo que estamos diciendo al dar “ánimo” es que nuestra alma está con la suya o que le damos “energía a su alma” para que consiga aprobar el examen. En cambio un japonés, antes del exámen diría simplemente “ganbatte kudasai”, que sería “Hazlo lo mejor posible”. Fíjense que en el caso japonés no hay ningún elemento de suerte o implicación nuestra o del alma en el éxito de nuestro amigo, simplemente le estamos diciendo que lo haga lo mejor que pueda, que sea perseverante.

Voy más alla. He notado que Estados Unidos, y sus empresas han conseguido dominar el mundo gracias a mil factores, pero quizás uno de los más importantes sea su ambición; en cambio en Japón la ambición no lo es tanto (De hecho, está mal mirada) y lo que les lleva al éxito es la perseverencia. ¿Perseverancia o ambición? Ahora me planteo, ¿Qué valor nos lleva al éxito en Rep.Dominicana?

Otra diferencia entre EU, R.D. y Japón es la consideración del “fracaso”. En Estado Unidos, la gente incluso presume de sus “fracasos” destacando los fallos que tuvo y lo que aprendió para corregirlo en el futuro. En Japón este suele ser “repartido” entre los miembros de un grupo, equipo o familia para que no recaiga todo el peso en un individuo en concreto; además se animarán todos los miembros del grupo unos a otros con “ganbarimasu” para salir del hoyo. En ese país, la mayoría de las veces el que fracasa es ¡un fracasado! y todo el mundo se lo intentará echar en cara y hablará mal de él. Recuerdo que en mi adolescencia tenía un miedo terrible a “fracasar”, pero mi abue me enseño que “lo importante no son las veces que te caes, sino las veces que te levantas”.

Creo que copiar un poco la ambición de los estadounidenses y la perseverancia de los japoneses eliminando nuestra harganería nos vendría bastante bien. Y claro, para no acabar con mis paisanos, la flexibilidad y creatividad Dominicana no caería nada mal.

Una chica japonesa no es tal si no muestra el signo de la paz (o de la victoria) cada vez que una cámara la enfoca. Esta es una de las primeras cosas que todos los extranjeros notan inmediatamente, y de las que nunca reciben una explicación satisfactoria cuando preguntan motivado por la curiosidad: ¿por qué lo hacen?

Hay, por cierto, muchas versiones de cómo se inició esta moda. Una de ellas, la más romántica quizá, cuenta que en el año 1972, durante las Olimpiadas de Invierno que se celebraron en la ciudad japonesa de Sapporo, Janet Lynn, patinadora artística del equipo norteamericano, tropezó y cayó al hielo sin perder nunca la sonrisa, ni aún mientras se encontraba en el suelo. Sin enojarse ni resignarse a su suerte, se levantó y continuó patinando, luchando por la medalla de oro como si nunca hubiese caído. No la obtuvo, pero se llevó la de bronce, dejando una profunda impresión en los japoneses, para quienes luchar hasta el final sin poner mala cara por los problemas que puedan encontrar en el camino, es una de las más grandes virtudes. En los siguientes días, Janet apareció en todos los medios de comunicación japoneses sonriendo y mostrando la famosa “V”, y esta imagen fue tan poderosa, que los jóvenes japoneses la copiaron y la hicieron suya inmediatamente.

Sea o no cierta esta versión, lo cierto es que efectivamente todas las chicas japonesas menores de unos 35 años (y muchos varones también) muestran la susodicha “V” al ser fotografiados. Y no es extraño que muchos extranjeros caigan en la misma monería…

 

Me preguntas si yo lo hago, sí…pero no siempre. 🙂

 

 

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Cada país tiene sus vainas: buenas y malas. En casa me tengo que aguantar un poquito, por eso de respeto y demás burocracia existente, pero aquí me voy a aprovechar para despotricar un poquito sobre la realidad de mi otro país.

Como algunos sabrán, por décimo año consecutivo, las cifras de muertos por suicidio en Japón sobrepasan los 30.000. El gobierno, aturdido por los acontecimientos, intenta aprobar nuevas leyes para su prevención, instando sobretodo a crear una conciencia social del problema en el que todos formen parte de la solución.

Estadísticamente hablando, el pasado año se quitaron la vida 32.552 japoneses, de los cuales la cifra de jóvenes entre 13 y 30 años iba en aumento. Datos escalofriantes, pero más inquietante es saber el por qué de esas muertes.

Según los expertos las causas son variadas: Desde graves problemas de salud de difícil solución a problemas económicos o disputas familiares. A estas tres grandes causas se les pueden añadir otros muchos factores que sobretodo evidencian la falta de “flexibilidad” de la sociedad japonesa, donde, por ejemplo, el sistema educativo es sobresaliente pero extremadamente competitivo o las jornadas de trabajo donde lo estresante no son las horas de trabajo (iguales a las de cualquier occidental) sino los grandes trayectos a realizar que conllevan en muchos casos vivir en la ciudad donde se trabaja y volver los fines de  semana con la esposa e hijos, o la separación casi total de la familia, creando graves conflictos. Esto, añadido a una juventud presionada y falta de valores crean futuros grupos de personas con tendencia a atentar contra su vida.

Así, deberíamos desterrar algunas leyendas urbanas que se suelen achacar a los suicidios japoneses como el pensar que la sociedad nipona sigue anclada en la mentalidad del suicidio = honor, típico del samurai feudal.

Con esto no quiero echar por el suelo la imagen que mis abuelos y mis padres me han mostrado, de un país trabajador y responsable, de personas honestas y entregadas…pero, como todo en la vida: No todo es color de rosas!

Fuente de Imágen & Estadísticas> http://www.theforeigner-japan.com

Como ya había anunciado anteriormente, esta es una sección que antes había iniciado, pero que por varias razones que no vienen al caso, dejé a un ladito. Hoy lo retomo ya que a muchos sé que les podría gustar.  Si no han leído el 1 y el 2, dense una vueltica por ahí.

Hoy hablaré sobre la llegada de un nuevo miembro a la familia. Vamos a ver  cómo los japoneses encaran esta situación,  que por cierto es muy diferente a como lo hacen los dominicanos en este lado del planeta. 

 

Allá, el chisme corre como pólvora al igual que aquí. La diferencia es que casi no hay apuestas de que si será varoncito o hembrita, o que si se va a parecer al abuelo o a la tía. Conforme va desarrollándose el embarazo y se acerca la fecha del parto; familiares, amigos  y relacionados (jefes, colegas, vecinos, y cualquier otro que se entere) comienzan a enviar cartas de felicitación acompañados por cierta cantidad de dinero en efectivo. Acá se hacen los “baby showers”, pero es usualmente organizado por el conglomerado femenino que rodea a la embarazada (madre, suegra, hermana, cuñada, mejor amiga, etc), por lo que muchos hombres se limitan a sacar los chelitos para que ellas sean quienes compren el regalos para la criatura. Como siempre suele suceder con los regalos,  se acumula mucho de una sola cosa y resulta faltando de otra; en este sentido en Japón al recibir el dinero en efectivo, la pareja y la familia, tiene total libertad de invertirlo en lo que más considere oportuno. Así pueden comprar la cuna del estilo que les gusta, los pañales de la marca preferida, la ropita del color elegido, etc.

Otro dato curioso es respecto a los nombres. Ya una vez que el/la bebé ha nacido, viene el gran dilema de dotarlo/a de un nombre que será su carta de presentación durante toda su vida. La familia entera se reúne desde un tiempo prudente previo al nacimiento comienza a consultar sobre el posible nombre. Hasta este punto, es lo mismo tanto allá como aquí. La diferencia surge en lo siguiente: Aquí, al tener 2 nombres y 2 apellidos, se hacen muchos rejuegos y muchas veces los niños terminan con un nombre igual al de los padres o los abuelos. Sin embargo, allá, al solamente tener 1 nombre y 1 apellido, es PROHIBIDO por ley que el niño / la niña tenga el mismo nombre que un familiar directo (Padres / Abuelos) para evitar confusiones. Aunque si el familiar ya ha fallecido, no hay problema. 🙂

En otra entrega, escribiré sobre los nombres japoneses y cómo se maneja todo ese asunto, así que atentos.

Fotos> Cortesía de Corbis.com

Nuevamente, he aquí un ejemplo de curiosos descubrimientos realizados por mí sobre las diferencias culturales entre aquí y allá. En esta ocasión, referente a tan popular bebida.

Reglas para tomarse una Fría, aquí.
1.
Local: Equipada con Planta Electrica o Inversor. ¿Hay que decir las razones?
2. Temperatura: El termómetro debe de marcar como promedio -5º C. Si al momento de sacarla, la botella tiene escarcha por fuera, !Mejor!
3. Envases: Enlatada y Embotellada. La última es más popular.

4. Antes de Ingerir: La bolsita de papel y los vasitos plásticos no pueden faltar. Ya saben por aquello del cambio brusco de temperatura. No vaya a ser que luego sepa a… Rayos!
5. Servir y Tomar: El vasito se inclina ligeramente para que no se “haga” mucha espuma. Se toma al natural, o bien se pueden mezclar con bebidas energizantes, 7up, Clamato, incluso con un poco de limón y sal.
6. Al final: El “Homo Sapiens Dominicanum” suele dejar los envases tirados en cualquier rincón. Al parecer piensa que Alguien lo recogerá, cosa que muchas veces Nadie hace. Cuando se acumula en gran cantidad, se recurre a culpar el Ayuntamiento.

Para tomársela, allá.
1. Local: Encuentre una máquina expendedora. Hay una cada 500 metros. Introduzca el dinero, seleccione la de su preferencia, espere por el cambio. Listo!
2. Temperatura: Nada de “vestidas a novia”. Mientras esté fría, OK.
3. Envases: De todo un poco. Muy variado. (Observe las fotos).
4. Antes de Ingerir: Nada de bolsitas, ni de vasitos plásticos.
5. Servir y Tomar: Nada de inclinaciones. Más espuma, !Mejor!. No Mezclas!
6. Al final: El compatriota de los Samurai y los Ninjas es muy comedido respecto a la basura. Los embases se botan en los zafacones para dicho fín. ¡Nada de latas rodando en las calles!

¿Ven? No sólo aquí la Cevada Fermentada es querida y afamada.

¡Hasta la próxima… Diferencia!

El culpable de mis constantes Shock Culturales: “Mañana”.
Para alguien como yo, criada en un auténtico hogar Japonés, tratar de acostumbrarme al “Mañana Dominicano” ha sido una completa odisea. No por la fonética del idioma, sino por el peculiar sentido que se la ha adjudicado en Quisqueya. El mañana Dominicano… es mañana, pero no es mañana. lol

Por ejemplo, cuando uno de mis compañeros de la universidad me dice: ¡Te llamo Mañana pa’ lo del reporte!, es muy probable que la llamada no llegue. Puedo quedarme pegada al teléfono y es casi seguro que me dejen esperando.

Algo similar me sucedió el jueves con una amiga de Santiago. Ella quedó en llamarme al día siguiente para ponernos de acuerdo respecto a un viaje que estamos organizando… aún sigo esperando que el Caller ID indique su nombre. Aunque tenga rasgos Japoneses muy marcados, ella es más Cibaeña que la “i”. “Ashita Denwa Suru Kara… (Te llamo mañana)”, me expresó en perfecto Japonés, pero el sentido de dicha frase era netamente Dominicano.

No crean. Tampoco pretendo generalizar. Hay muchísimas personas responsables y puntuales. Gracias a Dios por ellos, y que los bendiga siempre! Al menos no me causan tantos desplantes como los demás. 🙂

Por el momento seguiré con mis terapias para adaptarme al MID (Mañana Incierto Dominicano) . Sé que son cuestiones culturales, pero a mí me criaron a rajatabla con el “Mañana es Mañana. No es el lunes próximo”. Así que ya saben, por si en alguna ocasión escuchan o leen esa palabrita de mi parte.

P.S. : Mi terapeuta del MID recomendó que “Mañana” les trajera un regalo grandote a todos y cada uno. Espérenlo! XD


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