Nikkei Life

Yo SI lo quiero – Parte 1

Posted on: 2008/06/03

Carlos es un joven de 18 años. Tan alto como su padre José , tan humilde como su madre Rosa, tan elegante como su abuelo Juan y lo más importante, un incansable luchador que ha sabido burlar las tantas adversidades que la vida le ha puesto en su camino.

De seguro que para sus primos y vecinos del barrio, la palabra “muerte” es algo que rara vez les pase por la mente. A lo mejor y lo traten en clases de biología, pero nada tan profundo que les haga pensar y analizar en algo poco “adolescente” como su misión en la vida.

Desde hace más de ocho años Carlos ha venido lidiando con una terrible condición médica que lo ha acercado a ese cuco llamado “muerte”, más de una vez ha estado en la unidad de cuidados intensivos, pruebas vienen, tratamientos van, cirugías por acá y por allá… y todos simplemente concuerdan que el joven está vivo por obra y gracia del Todopoderoso.

Pese a su condición, su familia se ha empeñado en ofrecerle una vida lo más “normal” posible. Aunque practicamente no ha podido ir a la escuela, sus padres se han esmerado en educarlo dentro de sus posiblidades. Poco a poco le han instruído conocimientos básicos de ciencias y matemáticas, historia y literatura, artes y cultura general. Carlos resuelve problemas con logaritmos, despeja una fórmula de química inorgánica, sabe donde está la Franja de Gaza y el Estrecho de Bering, reconoce los estilos de Neruda y Benedetti; escucha Bethoven, a Mozart y Chopin. Fanático del baseball y el fútbol europeo, cada vez que el Real se anota uno, su corazón se anota tres victorias.

Carlos ve televisión, navega por internet e incluso tiene una amiga virtual que vive al otro lado del país, disfruta de escuchar música Rock y le encanta ver a Britney contoneando sus caderas en los videoclips. Cualquiera que lo viera, diría que es un chico como cualquier otro. Y de hecho, es así…solo que no puede hacer nada por su propia cuenta, puesto que sus extremidades son tan débiles, que al mínimo movimiento bursco sus huesos pueden quebrarse en mil pedazos.

Hace una semana Carlos recibió una invitación a la graduación de sus viejos compañeros de escuela. Se sintió un tanto deprimido, simplemente se imaginaba lo grandioso que sería escuchar su nombre y subir al escenario a recibir su diploma. Las fotos, el viaje de promoción, la fiesta, la universidad… muchas cosas pasaron por su mente. Muchas cosas que por más que su corazón anhelara realizar, sus brazos y piernas no le permitían alcanzar.

(¿Continuará?  ¡Claro que sí!)

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