Nikkei Life

A las que no saben de feminismo

Posted on: 2007/11/22

 

Quizás y las más, las sumergidas en la diaria supervicencia. LAs que no oyeron hablar de liberación femenina, ni de opresión machista. Unas, aún enmarcadas en ese tiempo; otras en su afán de arrimar el hombro. Esas, las hoy llenasd e arrugas, no alcanzaron a la cirugía estética, ni a los microondas, a las que nunca llegó el grito de liberación ni destape, quiero hoy llevar en estas líneas, en mis palabras, la calidez de un reconocimiento.

 A este tiempo, las abuelas, a las que casi siempre consideramos víctimas de su tiempo, de su hombre y de sus hijos. Las que cada mañana juntaban el fogón para perfumar con el arma del café los rayos del sol que apenas empezaban tímidamente a entrar por las rendijas. Las que, a orillas de la batea colmada de ropas, armonizaba la espuma y el jabón con dulce canto de una tonada. La de la comida al filo de al doce, la casa reluciente los tarros relucidos y el dulce recién hecho.

Las de la noble empresa de educar a los hijos. La maestra, psicóloga, terapeuta, médica y administradora del hogar. La que no planificó los hijos que cada año recibía como una bendición. La de ir a misa los domingos. La que bordó su ajuar de novia. La que no oyó hablar de presiones ni acoso sexual, ni de orgasmo, ni de sexo libre. Es posible que tampoco se sientieran oprimitas, pues, su mayor anhelo era la casa, el marido, los hijos y el difícil equilibrio del hogar.

La que no salía de casa; que siempre iba acompañada del marido, de los hijos, o la amiga. A la que le tocó cocinar, lavar, plancha, brillar las ollas. la que nuca protestó y asumió su papel de ama de casa. A ella quiero que llegue mi abrazo en este día.

A la que nunca se cansó y veló el sueño y la fiebre de los hijos. A la que se convertía en maestra para enseñar aritmética, gramática, zoología, historia o geografía. A la que nos enseñó a rezar, la que sostuvo nuestros primeros pasos tambaleantes. La que ocultaba al padre las travesuras de los hijos. Esa que nunca disfrutó de vacaciones y hacía milagros con un pequeño presupuesto familiar para que no faltara el pan en nuestras mesas. La que nunca supod el sexo de sus hijos hasta la hora de parirlos. Ante esa me inclino reverente.

La que fue joven y bella, y hoy se inclina con el peso de los años. A la que el trabajo cotidiano le fue robando lozanía, que no tiene agilidad ni fuerzas y, sin embargo, no se le apaga la mirada. Esa que recibe como el mejor regalo la llegada de los nietos. La que hurga en las gavetas buscando sus tesoros escondidos, la que todavía enciende el fuego del hogar en las reuniones familiares.

Mujer de otro tiempo cuya sangre hoy corre por nuestras venas. Consejos que permanecen y se trasmiten de mujer a mujer. Sabios consejos nunca olvidados. La receta de la abuela, el mantel tejido qeu nunca ha envejecido, el té que cura catarros, los aceites que sacan parásitos, el ungüento que alivia dolores. Los recuerdos de la familia, que parecen juegos de espejos y que reflejan la misma mujer en diferentes tiempos.

Esas empresarias del hogar, sin horarios, ni receso, ni vacaciones pagadas, nos transmitieron valores intangibles. Nos enseñaron a empujar la vida, nos dieron el silencio para cubrir con pudor las heridas, nos transmitieron la ternura y el valor sagrado del perdó. Nos legaron el equilibrio con que manejaron sus hogares, para que hoy sepamos mantenerlos con el trabajo dentro y fuera de la casa. Guardaron para nosotras la intuición, ese gsagrado don tan preciado en la mujer.

A ellas, las mujeres de otro tiempo y que aún permanecen en el nuestro, las abuelas a las que hoy muchos de nuestros reclamos horrorizan, quiero que llegue mi abrazo, mi reconocimiento porque aunque muchas no lo crean, todavía conservamos sus valores: nos legaron el equilibrio, la intuición, la sabiduría y el silencio.

P.S. – El reflejo en la foto es a drede. “Porque yo soy reflejo de la vida de mi abue”

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6 comentarios to "A las que no saben de feminismo"

Excelente articulo, como se nota que nos parecemos. Hasta me pareció que hablabas de mi abuela.

Muass para ti.

Brain

Me dio nostalgia sabes, porque yo tambien veo a mi abuela de esa forma. Ella ya estaba mayorcita y pues a los 90 se nos fue, pero fue una mujer luchadora,y decisiva hasta el final. Es una hermosa forma de recordar a nuestros queridos que ya se nos han ido, regalandoles nuestras letras cuando salen del corazon.

Excelente reconocimiento… sencillo poético y verdadero!
Felicidades pa ti y tu abue!

Tu eres especial… verdaderamente!

recuerda que cada historia tiene un comienzo, una casa sin columna se cae.

bendiciones a todas esas!, a la mia, a la tuya, a las de todos.

Que bueno que cambiaron esos tiempos, les debemos mucho a ellas, por que hicieron una zapata, pero a fuerza tambien de mucho machismo, no se sabia de maltrato pues este no salia de la casa, claro que recibian a los hijos pues no podian hacer mas nada.

Que bueno que los tiempos nos han dado el poder de eleccion y la libertad!

Las abuelas y bisabuelas son unas heroinas!

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