Nikkei Life

El anhelo de Susan

Posted on: 2007/07/03

Ella es una exitosa psicolingüista americana de 39 años de edad y ahora mismo, mi profesora en la universidad. Susan está felizmente casada. Nada le falta, o casi nada. Porque hay una cosa que Susan no tiene y desearía tener: hijos. Es estéril. Aunque todavía preserva la ilusión de algún día ser madre.

Esta es una realidad que afecta a muchas mujeres. Solamente en E.U., las mujeres gastan anualmente billones de dólares en su lucha de poder concebir un hijo, por medio de Fertilización In Vitro u otros métodos modernos de fecundación. Esta clase de estadisticas es común en nuestras sociedades donde el papel tradicional de la mujer ha sido sustituido por la mujer ejecutiva y da paso a un interrogante. ¿La maternidad es realmente algo tan necesario? Se opone a lo que algunas sociedades proponen a la mujer como camino de plenitud y realización: “Ten éxito profesional, libérate de la esclavitud del hogar, realízate tú como persona, sin el estorbo de matrimonio e hijos. Serás feliz”.

La mujer aceptó la invitación y el mundo ha contemplado con asombro y admiración el surgir de la mujer como una fuerza laboral, electoral y económica. El sexo, alguna vez llamado débil, se ha introducido en campos y áreas reservadas al hombre demostrando toda su capacidad y el inmenso potencial escondido detrás de una apariencia delicadamente frágil.

Pero en este camino las mujeres tuvieron que sacrificar algo. A las primeras osadas que “invadieron” el mundo de los hombres, se les exigió capacidad y valía superior a la pedida a varones en la misma situación. Significó dedicación exclusiva, relegar familia e hijos, endurecer el corazón a la demanda de aquellos que ya no tenían a quien contarle sus triunfos en la escuela o sus problemas personales. Y finalmente las convencieron que no tuviesen más hijos porque ya no “podían” atenderlos. ¿No podían o no las dejaban?

Declararon que la maternidad y la educación de los hijos eran un medio de represión de la mujer, sus esclavizadores, estorbos a su realización, trampa de una sociedad de hombres que quería asegurar su liderazgo. El “pequeño campo de concentración” en palabras de algunas connotadas feministas. Y para afirmar esto, dijeron que las que se sentían felices y realizadas en su hogar y con sus hijos, eran unas alienadas, retrógradas, masoquistas o, por lo menos, que vivían en una fantasía creada por ellas para sobrevivir.

Pero si esto es verdad, ¿por qué hoy tantas mujeres se someten a “lo que sea” con tal de tener un hijo? Si hijos y familia no son importantes, cuando Susan dice que algunas veces la invade la tristeza al pensar que nunca podrá tener un bebé ¿por qué se le humedecen los ojos a esta mujer poco dada a las lágrimas?

Descubrimos el verdadero precio que pagó la mujer. Cambió la alegría y el gozo de abrazar a un recién nacido por un abrigo de pieles; y la satisfacción de escuchar de labios de su hijo la palabra mamá por los aplausos de los hombres y mujeres de negocios. Mezquinas compensaciones incapaces de satisfacer su corazón femenino.

Susan no es la única que se encuentra sola, aunque en ella no ha sido elección personal. Hay muchas otras, profesionales exitosas, que lidian en el complejo mundo económico, social o político y que al regresar del trabajo llegan a una casa ordenada y limpia, donde las espera la televisión o un buen libro pero no alguien con quien compartir todo lo conquistado porque en el camino no les dieron tiempo para ser esposas y madres.

Ya no sólo el hombre se refugia en el trabajo. También la mujer huye de la soledad entregándose a su carrera, a la vida política, a la conquista de éxitos. Intenta llenar el espacio vacío de una familia, que no tuvo tiempo de formar, porque estaba demasiado ocupada luchando por demostrar que es igual al hombre en un sistema desigual.

La maternidad no es un agregado para la mujer. Es parte de su esencia. Ella es, en cierta forma, la poseedora de la vida. Sólo ella puede darla. Y al hacerlo alcanza una realización y plenitud que ningún trabajo o función social ha podido ofrecerle.

No se trata de hacer que la mujer retroceda y renuncie a lo que tan arduamente ha conquistado y por lo que aún está pagando. Se trata de que todos, la sociedad en general y el estado, reconozcamos nuestra necesidad de que ella continúe siendo también madre y le ayudemos a ofrecer al mundo todo lo que es capaz de dar: como profesional, como madre, como esposa, como amiga. En una palabra: como MUJER.

Tiene en sí mucho que puede dar al mundo. Ella “es el depósito” de la vida. Su feminidad es fuente de riqueza para todos. Colaboremos para que pueda expresarla y compartirla. Ayudémosle a realizarse plenamente, permitiéndole ser madre y profesional. Devolvamos a la mujer el orgullo de ser madre, la alegría de abrazar a su hijo y el gozo de escuchar que le llaman mamá.

Susan sufre al ver a las madres caminando por la calle con sus hijos en brazos. O al escuchar el grito de “¡mamá!” y saber que nunca será dirigido a ella. No dejemos que muchas otras como Susan vayan por la vida sintiendo lo mismo porque no les mostramos a tiempo que una de las mayores riquezas de la mujer es, justamente, el don de la maternidad.

Aún no me he casado, ni mucho menos he formado mi propia familia, pero me suena tan injusto e ilógico todo esto. Me gustaría saber sus opiniones al respecto.

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4 comentarios to "El anhelo de Susan"

Me gustó… Es una realidad…

Creo que hay otras formas de resolver esta situación. No sé si es porque tengo mis hijos, pero siempre he contemplado la posibilidad de adoptar y la verdad no entiendo muchas veces como hay personas que arriesgan incluso su vida por ser madres. Hay tantos niños abandonados o sin familia que sería una opción de mucho amor.

Oye si que te quedo super bien este post, me gusto mucho y realmente es asi, SER MUJER, es ser todo loque dijiste, esposa, madre, profesional, gerente, estuadiante, maestra, ect.

Creo que la Mujer, es el mejor regalo que Dios nos dio y debemos tratarla siempre como dice la palabra “como vaso fragil”.

Bendiciones
BYE

Bueno la vida de las mujeres hace ya años atras y en la actualidad no es la misma, en la actualidad los problemas para concebir, o mejor dicho para poder lograr quedar embarazada, ya muchos de ellos tienen solucion, por suerte…. imaginate, todo el sueño de una vida…

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