Nikkei Life

Archive for marzo 1st, 2007

Esta historia me ha llamado la atención. No muchos la conocen, quizás y 30 personas como máximo. Pero me gusta tanto que la voy a compartir con ustedes.

Finales de 1937, Toyoko conoce por primera vez a Kiyoshi. No hubo momento para discutir sobre su contextura física o sus cualidades humanas, ni para pregutar si ella era buena cocinera o le gustaba bordar, 1 hora después ya se habían convertido en marido y mujer. Era otra boda arreglada por los padres de los contrayentes.Era la costumbre Japonesa en aquella época y no había cabida a quejas, la mujer aceptaba a su marido y el la recibía por igual.

Durante dos años él trabajó sin cesar en la fábrica local, comenzando su faena temprano en la mañana y regresando tarde en la noche. La cigüeña no los había premiado…aún. Ella esperaba con ilusión el momento en que su vientre creciera y transmitiera los latidos de un pequeño corazón. Pero la vida tenía otros planes para ellos. Ya en 1940 empezó la guerra, Kiyoshi como todo hombre saludable de la época fue reclutado por el ejército y enviado a combatir. Nuevamente, no hubo lugar a quejas… eran órdenes del Emperador y había que cumplir. Ella fue a despedirlo a la estación de tren, él con su traje verde militar, ella con su kimono y lágrimas que recorrían su mejilla sin parar. Cada uno le entregó al otro su propio pañuelo y un mechón de su cabello. Ese sería recuerdo de la promesa que Kiyoshi le hiciera la noche anterior: “Regresaré. Espera por mí, que yo regresaré”. El silbato sonó y el tren arrancó. Toyoko no se cansó de agitar los brazos hasta que el tren se convirtió en un punto negro en el horizonte.

Pasa 1 año, 2 —3—4—5—, y ella seguía en su casita, pegada al pequeño radio esperando escuchar noticias de las tropas en el exterior. Los bombardeos y el sonido de las sirenas eran cuestiones normales de todos los días.El cielo gris, como si fuera reflejo de la terrible guerra que vivía el mundo entero. Continuaron los días, trabajando en su pequeño huerto familiar. La mañana del 6 de agosto de 1945, ella queda horrorizada cuando a lo lejos ve en el cielo una nube gigantesca con forma de hongo… ¿Qué habrá sido eso? Por primera vez sintió temor. Semanas después se escuchó en todo el país que el Emperador firmó la carta de rendición. Varios meses después Kiyoshi volvió a casa. Había cumplido su promesa.

Pasó un año y el país era un caos. Cuerpos mutilados, víctimas de radiación, fábricas y escuelas destruidas eran los paisajes más comunes. La nación del Sol Naciente parecía ser sacada de una película de horror. Sin embargo la emoción por estar juntos de nuevo no se podía ocultar, y en menos de 10 años, la familia contaba con 4 miembros más. 3 niños y 1 niña vinieron a completar sus vidas. Ya no eran una pareja más… ya tenían su propia familia.

Pero las cosas fueron empeorando, para finales de 1956, Kiyoshi sintió que no podía más. El país estaba sobrepoblado, no había trabajo, tenía deudas por todos lados, y el futuro de la pequeña familia peligraba. Muchas veces pensó en suicidarse, pero la tierna mirada de sus niños y la sonrisa de su esposa no lo dejaba. En medio de la confusión y la desesperación, escuchó de una magnífica soluciónm. Recién habían unos amigos que lo habían intentado, y al parecer les había funcionado.

Aunque consistía en dejar su casa, su entorno y su patria…si era para mejorar no le importaba. Lo consultó con sus hermanos y su esposa, ellos se preocuparon…pero ella con su dulce voz le dijo: “Tu cumpliste la promesa de regresar, ahora me tienes aquí, estaré contigo hasta el final”.

Ya no había nada que discutir, la familia comenzaría la búsqueda de un futuro mejor.

(Continuará….)

Esta historia me ha llamado la atención. No muchos la conocen, quizás y 30 personas como máximo. Pero me gusta tanto que la voy a compartir con ustedes.

Finales de 1937, Toyoko conoce por primera vez a Kiyoshi. No hubo momento para discutir
sobre su contextura física o sus cualidades humanas, ni para pregutar si ella era buena cocinera o le gustaba bordar, 1 hora después ya se habían convertido en marido y mujer. Era otra boda arreglada por los padres de los contrayentes.Era la costumbre Japonesa en aquella época y no había cabida a quejas, la mujer aceptaba a su marido y el la recibía por igual.
Durante dos años él trabajó sin cesar en la fábrica local, comenzando su faena temprano en la mañana y regresando tarde en la noche. La cigüeña no los había premiado…aún. Ella esperaba con ilusión el momento en que su vientre creciera y transmitiera los latidos de un pequeño corazón. Pero la vida tenía otros planes para ellos. Ya en 1940 empezó la guerra, Kiyoshi como todo hombre saludable de la época fue reclutado por el ejército y enviado a combatir. Nuevamente, no hubo lugar a quejas… eran órdenes del Emperador y había que cumplir. Ella fue a despedirlo a la estación de tren, él con su traje verde militar, ella con su kimono y lágrimas que recorrían su mejilla sin parar. Cada uno le entregó al otro su propio pañuelo y un mechón de su cabello. Ese sería recuerdo de la promesa que Kiyoshi le hiciera la noche anterior: “Regresaré. Espera por mí, que yo regresaré”. El silbato sonó y el tren arrancó. Toyoko no se cansó de agitar los brazos hasta que el tren se convirtió en un punto negro en el horizonte.
Pasa 1 año, 2 —3—4—5—, y ella seguía en su casita, pegada al pequeño radio esperando escuchar noticias de las tropas en el exterior. Los bombardeos y el sonido de las sirenas eran cuestiones normales de todos los días.El cielo gris, como si fuera reflejo de la terrible guerra que vivía el mundo entero. Continuaron los días, trabajando en su pequeño huerto familiar. La mañana del 6 de agosto de 1945, ella queda horrorizada cuando a lo lejos ve en el cielo una nube gigantesca con forma de hongo… ¿Qué habrá sido eso? Por primera vez sintió temor. Semanas después se escuchó en todo el país que el Emperador firmó la carta de rendición. Varios meses después Kiyoshi volvió a casa. Había cumplido su promesa.
Pasó un año y el país era un caos. Cuerpos mutilados, víctimas de radiación, fábricas y escuelas destruidas eran los paisajes más comunes. La nación del Sol Naciente parecía ser sacada de una película de horror. Sin embargo la emoción por estar juntos de nuevo no se podía ocultar, y en menos de 10 años, la familia contaba con 4 miembros más. 3 niños y 1 niña vinieron a completar sus vidas. Ya no eran una pareja más… ya tenían su propia familia.

Pero las cosas fueron empeorando, para finales de 1956, Kiyoshi sintió que no podía más. El país estaba sobrepoblado, no había trabajo, tenía deudas por todos lados, y el futuro de la pequeña familia peligraba. Muchas veces pensó en suicidarse, pero la tierna mirada de sus niños y la sonrisa de su esposa no lo dejaba. En medio de la confusión y la desesperación, escuchó de una magnífica soluciónm. Recién habían unos amigos que lo habían intentado, y al parecer les había funcionado. Aunque consistía en dejar su casa, su entorno y su patria…si era para mejorar no le importaba. Lo consultó con sus hermanos y su esposa, ellos se preocuparon…pero ella con su dulce voz le dijo: “Tu cumpliste la promesa de regresar, ahora me tienes aquí, estaré contigo hasta el final”. Ya no había nada que discutir, la familia comenzaría la búsqueda de un futuro mejor.
(Continuará….)

marzo 2007
D L M X J V S
« Feb   Abr »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Posts Más Vistos

Posts viejos

Me han leído...

  • 262.116 Visitantes
A %d blogueros les gusta esto: