Nikkei Life

Archive for junio 2006

Desde que tengo uso de razón me he encarado a esta interrogante. ¿Cuál de los dos tiene más derecho? ¿El hombre que engendra o el que cría?

Hace ya 20 años, un hombre tomó la decisión de meterse con (y en) mi madre. Al cabo de 8 mesesitos, voilá!, aparecemos dos chamaquitos. Lamentablemente, al otro le hizo tanta falta su presencia en la sala de partos y/o en el hospital, que al cabo de dos días falleció. Luego de dos semanitas, el mismito hombre, que se había desaparecido durante todo el tiempo que estuve encerrada en la barriguita de mi madre; aparece para disque dar su apellido. Firma unos papelitos y pluff! como si nada, vuelve a desgaritarse.

Luego de 8 años, la niña está en 4to. grado. Llega a casa luego de medio día de clases, y vaya sorpresa! Una señora mayor la espera para entregarle una carta escrita por un hombre con su mismo apellido. Lo lee para ser respetuosa, y una chillante oración se graba en su mente, aún tierna e inmadura: “Hijita, sé que te hecho falta todo este tiempo. Me imagino que ha sido muy difícil para ti, pero espero que estos RD$500.00 puedan enmendar el error que he cometido.” La niña dobla el papel y lo introduce en eln sobre, junto con aquella papeleta. Acto posterior, se la entrega a la señora y se despide.

Hoy, la niña ha crecido. Es una joven de 19 años, universitaria, y feliz de la vida. Y por cierto, la misma que escribe este blog. Una joven que en ningún momento de su vida necesitó a su Padre Biológico, puesto que todo el cariño y el cuidado por parte de su tío que se entregó por completo a esa causa. Hoy, la joven entiende que ese señor que la engendró cometió un error, es humano. Fue cobadrde y no asumió su responsabilidad. De seguro habrá continuado por la vida, haciendo lo mismo, o quizás sentó cabeza y se estabilizó. Sea lo que sea, que Dios lo bendiga donde esté. Pero, yo, no lo necesito. Lo que tenía que darme, otro me lo dió de a gratis aún sin tener que hacerlo.

P.S. – Si te identificas, dont worry! La vida está llena de mejores cosas, mejores que 500 pesos de cariño!

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Desde que tengo uso de razón me he encarado a esta interrogante.
¿Cuál de los dos tiene más derecho? ¿El hombre que engendra o el que cría?

Hace ya 20 años, un hombre tomó la decisión de meterse con (y en) mi madre. Al cabo de 8 mesesitos, voilá!, aparecemos dos chamaquitos. Lamentablemente, al otro le hizo tanta falta su presencia en la sala de partos y/o en el hospital, que al cabo de dos días falleció. Luego de dos semanitas, el mismito hombre, que se había desaparecido durante todo el tiempo que estuve encerrada en la barriguita de mi madre; aparece para disque dar su apellido. Firma unos papelitos y pluff! como si nada, vuelve a desgaritarse.

Luego de 8 años, la niña está en 4to. grado. Llega a casa luego de medio día de clases, y vaya sorpresa! Una señora mayor la espera para entregarle una carta escrita por un hombre con su mismo apellido. Lo lee para ser respetuosa, y una chillante oración se graba en su mente, aún tierna e inmadura: “Hijita, sé que te hecho falta todo este tiempo. Me imagino que ha sido muy difícil para ti, pero espero que estos RD$500.00 puedan enmendar el error que he cometido.” La niña dobla el papel y lo introduce en eln sobre, junto con aquella papeleta. Acto posterior, se la entrega a la señora y se despide.

Hoy, la niña ha crecido. Es una joven de 19 años, universitaria, y feliz de la vida. Y por cierto, la misma que escribe este blog. Una joven que en ningún momento de su vida necesitó a su Padre Biológico, puesto que todo el cariño y el cuidado por parte de su tío que se entregó por completo a esa causa. Hoy, la joven entiende que ese señor que la engendró cometió un error, es humano. Fue cobadrde y no asumió su responsabilidad. De seguro habrá continuado por la vida, haciendo lo mismo, o quizás sentó cabeza y se estabilizó. Sea lo que sea, que Dios lo bendigue donde esté. Pero, yo, no lo necesito. Lo que tenía que darme, otro me lo dió de a gratis aún sin tener que hacerlo.

P.S. – Si te identificas, dont worry! La vida está llena de mejores cosas, mejores que 500 pesos de cariño!


No sé a ustedes, pero los veranos de Dajabón son los más terribles! Primero, el CALORZOTE que “MATA”. En pleno día sobrepasa los 40 grados, y la gente se vuelve loca. Y con la electricidad inestable, ya se imaginarán!

Gracias a Dios por la lluvia… mientras no llegue a inundación. Otro “bendito” problema en este pueblito. Cuando no es pulga, es garrapata… la cosa es que como quiera te da comezón! 😀

Es irónico que diga esto, siendo una amante del clima tropical que poseemos, pero pienso que no nos caería nada mal el poseer un clima templado como el de Japón. Allá, las cuatro estaciones del año están bien marcadas y se nota las diferencias entre una y otra. En primavera, las flores ofrecen su colorido. En verano, un calorcito agradable. En otoño, la temperatura baja y las hojas de los árboles empienzan a caer. En invierno, un frío que enamora (ya saben por qué). Hay flores típicas de cada temporada, al igual que los frutos y los vegetales que se cultivan. La gente se ha acostumbrado a este ritmo de vida, y puede organizar la ropa que se pondrá y las actividades especiales que realizará en cada época del año. Recuerdo perfectamente cuando visité a Japón por primera vez. Fue en Junio del 2001. Eramos un total de 11 jóvenes descendientes Japoneses provenientes de Canadá, México, Colombia, Venezuela y Rep.Dom. Lluegamos a Japón justo cuando iniciaba la temporada lluviosa (Tsuyu, en Japonés). La temperatura oscilaba entre 20 y 23 grados. Nos podrán imaginar, a estos cuatro Dominicanitos, en especial yo (por ser de Dajabón) acostumbrados a este calor que tumba. En los primeros cuatro días no me pude quitar el abrigo para nada! Claro que luego de una semana, me adapté al clima y el resto fue una chulería.

La cosa fue cuando regresé a Dominicana. Nada más faltó que saliera de Las Américas para que gritará “¡Diantre, que calor!”… y ni para qué contarle lo que sucedió en Dajabón. Creo que de milagro a mi santa madre no le dio un ataque de histeria, con tantas veces que repetía esa frasesita chillante. Rayos!, parecía disco rayado!!!

Bueno… mientras la naturaleza decide qué va a hacer con este clima… ésta chica se va por el momento. Recuerden tomar mucho líquido… que el calor no los agarre desprevenidos!!!

Últimamente las noticias locales están saturadas de violencia. Atracos, robos, asesinatos, muerte… ocupan las primeras planas de los periodicos. Y me pregunto, ¿En qué momento perdimos la esencia del dominicano innato?

Recuerdo cuando tenía cuatro o cinco años, cuando empezaba a leer y mi madre me sentaba a su lado y me mostraba los artículos del periódico. De seguro que hubo algún reportaje sobre asesinatos o narcotráfico, pero más que eso, llamó mi atención toda una hoja del periódico resaltando las bellezas de la República Dominicana. Sí, una hoja enterita con maravillas sobre nuestro país. Sus playas, sus montañas, sus monumentos, su Gente.

No está de más decir que el carisma del dominicano llama la atención en todo lugar. Hay una chispa, algo inexplicable, que delata nuestro orígen quisqueyano. Un pueblo alegre, laborioso y entregado a su nacion…. que de repente se ha saturado de horribles noticias por doquier.

¿Cuándo dejamos de ser alegres y laboriosos? ¿Dónde está el optimismo?
Es cierto que los últimos años han sido catástroficos, en todos los sentidos. Nuestra moneda devaluada, deudas exageradas y escándalos políticos. Al parecer, esa dosis de situaciones negativas han hecho que el pueblo se rinda y tome una actitud pesimista

En casi todos los hogares, se ha perdido la unión familiar de hace unos años. Los padres, perdidos en sus empleos tratando de aumentar las cifras de sus salarios; los chicos por su parte han optado por tomar una libertad que aún no les corresponde; y cuando por fín llega el fín de semana, solo se escuchan quejas tras quejas. Que si EDESUR, EDENORTE o EDENADIE; que si el pollo subió o la gasolina se disparó; que si fulano y sutano se robaron tanto; que toño, el marido de toña tiene su “botellón” en el congreso… Que esto y que lo otro…

Muy dentro de mí, hay un intrínseco deseo de que la esencia natural del dominicano no se haya perdido. Segura estoy de que está escondida, opacada por la triste realidad que vivimos. Pero, es en estos momentos, cuando más debemos de sacar al DOMINICANO DE PURA SEPA que llevamos dentro. Ese caribeño de oro que no se rinde ante nada, y que día a día clama a Dios por una mejor nación.

Uno solo, puede que no haga gran cosa; pero si nos unimos en esa búsqueda, de seguro que conseguiremos algo mucho mejor.

Vamos! A la carga! Todavía es tiempo de revertir la historia de nuestra querida Quisqueya!!!


No sé a ustedes, pero los veranos de Dajabón son los más terribles! Primero, el CALORZOTE que “MATA”. En pleno día sobrepasa los 40 grados, y la gente se vuelve loca. Y con la electricidad inestable, ya se imaginarán! Gracias a Dios por la lluvia… mientras no llegue a inundación. Otro “bendito” problema en este pueblito. Cuando no es pulga, es garrapata… la cosa es que como quiera te da comezón! 😀

Es irónico que diga esto, siendo una amante del clima tropical que poseemos, pero pienso que no nos caería nada mal el poseer un clima templado como el de Japón. Allá, las cuatro estaciones del año están bien marcadas y se nota las diferencias entre una y otra. En primavera, las flores ofrecen su colorido. En verano, un calorcito agradable. En otoño, la temperatura baja y las hojas de los árboles empienzan a caer. En invierno, un frío que enamora (ya saben por qué). Hay flores típicas de cada temporada, al igual que los frutos y los vegetales que se cultivan. La gente se ha acostumbrado a este ritmo de vida, y puede organizar la ropa que se pondrá y las actividades especiales que realizará en cada época del año.

Recuerdo perfectamente cuando visité a Japón por primera vez. Fue en Junio del 2001. Eramos un total de 11 jóvenes descendientes Japoneses provenientes de Canadá, México, Colombia, Venezuela y Rep.Dom. Lluegamos a Japón justo cuando iniciaba la temporada lluviosa (Tsuyu, en Japonés). La temperatura oscilaba entre 20 y 23 grados. Nos podrán imaginar, a estos cuatro Dominicanitos, en especial yo (por ser de Dajabón) acostumbrados a este calor que tumba. En los primeros cuatro días no me pude quitar el abrigo para nada! Claro que luego de una semana, me adapté al clima y el resto fue una chulería. La cosa fue cuando regresé a Dominicana. Nada más faltó que saliera de Las Américas para que gritará “¡Diantre, que calor!”… y ni para qué contarle lo que sucedió en Dajabón. Creo que de milagro a mi santa madre no le dio un ataque de histeria, con tantas veces que repetía esa frasesita chillante. Rayos!, parecía disco rayado!!!

Bueno… mientras la naturaleza decide qué va a hacer con este clima… ésta chica se va por el momento. Recuerden tomar mucho líquido… que el calor no los agarre desprevenidos!!!

Últimamente las noticias locales están saturadas de violencia. Atracos, robos, asesinatos, muerte… ocupan las primeras planas de los periodicos. Y me pregunto, ¿En qué momento perdimos la esencia del dominicano innato?

Recuerdo cuando tenía cuatro o cinco años, cuando empezaba a leer y mi madre me sentaba a su lado y me mostraba los artículos del periódico. De seguro que hubo algún reportaje sobre asesinatos o narcotráfico, pero más que eso, llamó mi atención toda una hoja del periódico resaltando las bellezas de la República Dominicana. Sí, una hoja enterita con maravillas sobre nuestro país. Sus playas, sus montañas, sus monumentos, su Gente.

No está de más decir que el carisma del dominicano llama la atención en todo lugar. Hay una chispa, algo inexplicable, que delata nuestro orígen quisqueyano. Un pueblo alegre, laborioso y entregado a su nacion…. que de repente se ha saturado de horribles noticias por doquier.

¿Cuándo dejamos de ser alegres y laboriosos? ¿Dónde está el optimismo?
Es cierto que los últimos años han sido catástroficos, en todos los sentidos. Nuestra moneda devaluada, deudas exageradas y escándalos políticos. Al parecer, esa dosis de situaciones negativas han hecho que el pueblo se rinda y tome una actitud pesimista

En casi todos los hogares, se ha perdido la unión familiar de hace unos años. Los padres, perdidos en sus empleos tratando de aumentar las cifras de sus salarios; los chicos por su parte han optado por tomar una libertad que aún no les corresponde; y cuando por fín llega el fín de semana, solo se escuchan quejas tras quejas. Que si EDESUR, EDENORTE o EDENADIE; que si el polló subió o la gasolina se disparó; que si fulano y sutano se robaron tanto; que toño, el marido de toña tiene su “botellón” en el congreso… Que esto y que lo otro…

Muy dentro de mí, hay un intrínseco deseo de que la esencia natural del dominicano no se haya perdido. Segura estoy de que está escondida, opacada por la triste realidad que vivimos. Pero, es en estos momentos, cuando más debemos de sacar al DOMINICANO DE PURA SEPA que llevamos dentro. Ese caribeño de oro que no se rinde ante nada, y que día a día clama a Dios por una mejor nación.

Uno solo, puede que no haga gran cosa; pero si nos unimos en esa búsqueda, de seguro que conseguiremos algo mucho mejor.

Vamos! A la carga! Todavía es tiempo de revertir la historia de nuestra querida Quisqueya!!!


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