Yo me prohibo terminantemente caer en el foso de la lástima, auto-compasión y auto-castigo conmigo misma. ¿Por qué? ¿Por ser gorda? No jodas tú.
No tengo razones algunas para sentirme culpable, en lo absoluto. A lo mejor sufro de otros problemas como descaro agudo, inconciencia, de mucha autoestima o como siempre suelo decir, nací, crecí y sigo viviendo con la etiqueta bien grandota en la cabeza de que soy NORMAL, al igual que todos ustedes.
No tengo razones para ser la “Gordita Simpática” o traducido a un sencillo y claro español, la payasa del grupo para caerle bien a la gente, no tengo por qué humillarme con la gente o pretender una gracia que no tengo para ser aceptada. Quien me quiera, qué bueno, y el que no también. Valgo lo suficiente como para hacer amistades sin hacer piruetas, provocarle lástima y compasión a la gente para que me quiera. No soy una bomba sexy según los cánones de belleza actual, porque tener sobrepeso es antiestético. Pero, valgo como mujer, como persona y como profesional, eso es más que suficiente. Soy un ser humano con derecho a derechos, con derecho al respeto y como siempre digo, el respeto ni se condiciona ni se negocia, al igual que el amor.
No soy una pelota con patas, ni una ballena hablante, no soy asexual, ni soy un monstruo de la creación humana. Soy en cambio, una mujer inteligente, preparada, con mucho que ofrecer y con sentimientos, cosa que parecería que los gordos no tuviéramos a los ojos de los ignorantes que nos humillan.
¿Entonces por qué tengo que sentirme inferior y vivir “debiéndole” a la gente respeto, cariño y consideraciones que por ser un ser humano tengo desde el día en que nací?
Los gordos nos sentimos a nivel del subconsciente con una deuda enorme ante la sociedad, la familia, los hijos, la pareja por cometer “el delito” de tener sobrepeso y entonces nos vemos obligados a cancelar esa deuda constantemente doblegándonos, y haciendo de nosotros unas verdaderas miserias andantes, todo por padecer una enfermedad incurable que adquirimos sin nosotros haberlo pedido, la cual es bastante difícil de controlar.
Eso de “Los gorditos simpáticos” no es más que la constante excusa o careta que se presenta en nuestro target, donde buscamos de manera desesperada y poco respetuosa con nosotros mismos de la forma que sea que los demás nos acepten y nos “perdonen” por ser gordos.
¿Por qué la angustia, preocupación y desesperación por que los demás nos acepten? Esto es trilladísimo, pero real hasta que el mundo se acabe y como solía decir mi abuela, “Quien nos quiera nos va a querer como somos, sin juzgarnos, sin cambiarnos y sin atropellarnos”.
Cuando alguien no te acepta tal cual eres, sal rápido de esa relación porque no es beneficiosa para ti. Eres quien eres y punto. ¿Por qué cambiar porque otro te lo pida? ¿Por qué aceptar vejaciones e insultos? ¿Por qué humillarte y ser el payaso de los demás?
¿No les parece que ya es suficiente de repetir el mismo patrón?
A todos los gordos y grodas que me leen, dejen de sentirse culpables por su sobrepeso, comiencen a disfrutar la vida y a valorarse más como seres humanos, que a medida que eso vaya pasando, para los que necesiten o quieran perder peso, la cruzada se les hará mucho menos dura y para los que no, la vida dejará de ser un calvario o un mini infierno, para convertirse en un eterno romance con ustedes mismos.
Quiéranse…mímense y ámense primero e infinitamente más que nadie en el mundo.

¡Los quiero!



Ellos han dejado sus huellas