La espera de lo esperado

¿Cuántas veces has visto a personas con caras de pocos amigos cuando les toca “baño afuerza” en un dia lluvioso? Sentir la brisa de la lluvia en el rostro y disfrutarla, es indicio de que no eres como todas las personas.

Ya es lunes , qué rápido pasa el fin de semana, los días, las horas… A veces quisiera detener el tiempo en ciertos momentos pero es algo realmente imposible… Cierro los ojos y pasan por la mente esos gratos momentos de un pasado cercano y deseo que ahí se hubiera dentenido el transcurso de lo que es la vida… Mi propia vida.

Cómo quisiera hablar de algo que sigue en mi pensamiento y que quisiera gritarlo para que todos lo escucharan y supieran lo que guardo, lo que no me atrevo a contar…pero mi cordura me obliga a esperar… Algún dia podré ponerlo al descubierto y cuando esto suceda, verán a la misma mujer con una sonrisa más alegre.

Pero… todo llega, así que seguiré esperando lo esperado. Deseando lo desado y amando cada uno de los instantes que vivo a diario… porque sin ellos, no existiría en lo absoluto.

Gracias Dios por todo. Espero dulcemente en ti…!

De Sueños, Navidad y un poco más

Muchas veces hemos escuchado cuentos fascinantes sobre países lejanos, estrellas fugaces y niñaos felices.  Tanto que el cuento se transforma en deseo, y cada año, en la secreta inocencia otro niño más pide en sus oraciones que se repitiera en su vida, el milagro del regalo de la estrella. Pero los sueños crecen, los regalos y los deseos quedan en el adulto baúl de los recuerdos. La Navidad va y vuelve cada año con guirnaldas, luces y colores.

Pero la magia de los sueños nunca muere. Se adormecen a veces en un rincón olvidado de los años vividos, de los caminos recorridos, de los sinsabores y dolores, de las lágrimas y el llanto, de los escombros del naufragio. Y un día, se encuentra reflejada en el trabajo realizado, en las metas alcanzadas, en los momentos de tesón que empujan adversidades y temores. Así la encontré yo.

La encontré en los sinsabores de la vida, bordando cicatrices, pasando borrador a los rencores. No le fue fácil encontrarla. Tuve que levantar el vuelo de las luchas cotidianas, bordear las tempestuosas aguas de la rabia, caminar a tientas por el oscuro bosque de las frustraciones. Pero ahí estaba la estrella. Sin tocar. Intacta. Luminosa. Pura. Sólo entonces comprendi que la llevaba desde siempre.  Difícil de encontrar y largo tiempo para reconocerla.

La había llevado desde siempre cuando mi madre me enseñó a sonreír, en el abrazo solidario, en las calladas lágrimas que algunas noches corrían por mi rostro, en el fuego interior que calentaba la fuerza de mis días. Comprendi que los sueños se viven en otra dimensión. Que se incorporan a la realida de diferentes formas y maneras. Que para percibirlos, basta la quietud, el silencio y la paz interior. Que tienen destellos de mañanas tempraneras y de atardeceres de oro y sol. Que se pintan con los colores del mar y el encaje blanco de las olas los viste de ilusión.

Supe entonces que cada quien tiene una estrella, no en la frente, pero sí en el corazón. Brilla en la inocencia de los niños, en la mano que se tiende solidaria, en la canción que envuelve los recuerdos, en el saludo de una desconocida, en las manos que trabajan, en la espalda que se inclina, y en las pequeñas cosas que nos rodean. Una estrella que vive de la fe y se nutre de esperanzas. Una estrella alimentada de amor. Una estrella que acompaña en el diario vivir, en cada ilusión, en cada deseo.

Los sueños, como los regalos de Navidad, renacen una y otra vez hasta hacerse realidad. Como la Navidad, van y vienen, vuelve con nuevos ropajes. Se duermen, se despiertan, cuando menos los esperamos. Son traviesos, jugetones, frágiles como burbujas de jabón y recurrentes como los cuentos infantiles. Como si una madre amorosa se encargara de alimentarlos y cuidarlos para que no se pierdan en la cotidianidad que nos abruma.

Por eso, esta Navidad y siempre quiero soñar que no hay límites para mis sueños. Gracias a ti HZ,  por recordarme que es válido, que sí se puede, que nada me puede detener.

 

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Y como quien no quiere la cosa, hemos arribado al primer cuarto de año. Sí señores, ayer se cumplieron los tres meses del nacimiento de mi hijo Hiroshi Alejandro. Y pensar que en agosto todavía estaba dentro de mí cuerpo, y ahora es todo un bebo grande y hermoso. Ah claro, es que genes de belleza tiene de sobra. ¿ no? :)

Es todo un niño grande. Da golpes de karate en el gym, da puñetazos cuando lo has dejado mucho rato sin hacerle caso -porque estabas en una situación que no podías salir juyendo, quieras o no-, sale a andar por el barrio y es lo más chulo del vecindario, monta bicicleta -bueno, al menos imita los movimientos- :)    Come mucho, se ríe mucho, duereme mucho y me hace feliz a mí… ¡Mucho mucho!

Tres meses, ya casi sostiene el cuello por sí mismo. Por momentos si no estoy atenta se va pa’trás, pero ya será cuestión de pocas semanas para que pueda mantenerlo estable por sí solo definitivamente. Por otro lado, finalmente puedo decir que ¡Duermo Bien! :)   A diferencia del primer mes cuando se despertaba casi de manera automática cada dos horas, ahora duerme entre 7 y 8 horas corridas por las noches. Nada mal, hijo mío, nada mal.

El ligero estreñimiento que le causaba la fórmula láctea al principio ya se ha solucionado y aunque sigue evacuando una sola vez al día -aunque para mí esa sola vale por tres- , según el pediatra no hay ningún problema al respecto, así que ya no me preocupo. Además, me ahorro par de pañales desechables … El nieto de la vecina hace sus necesidades como 7 veces al día, así que en comparación estoy mucho mejor , jejeje.  No puedo pedirle más, ¿verdad?

Gracias a todos por sus comentarios y buenos deseos para nosotros. Hemos sido bendecidos en tenernos mutuamente y en estar rodeados de personas tan especiales como ustedes. Los queremos mucho!

Sonrisitas con mami :)

Tres Meses :)

Just… love him

Ser madre es la bendición más grande que pueda tener una mujer en su vida, al menos eso considero. A excepción de ciertas feministas que abogan por la realización profesional como el único y principal objetivo de la mujer, puedo decir que todas soñamos con procrear y formar nuestra propia familia.

Sin embargo, el cuadro de la familia feliz no se da en todos los casos por múltiples razones. Un hombre sinvergüenza que no acepta su responsabilidad, separación, y la misma muerte pueden convertir la hermosa bendición en una tarea difícil, más difícil de lo que de por sí es. 

Cuando quedé embarazada, mi principal preocupación era precisamente cómo enfrentar el dilema de formar parte de la extensa lista de madres solteras.  De por sí saber que una pequeña vida crece dentro de tu vientre, un ser que eventualmente nacerá y demandará muchísimo -emocional y materialmente- hace temblar hasta la más “jembras” de todas las mujeres.  ¿Podré yo con la situación? ¿Cómo le explicaré que su padre no vive con nosotros? … esas y muchas otras preguntas estuvieron en mi mente todos los días, incluso hasta el día de hoy.

Gracias a Dios, mi caso no es tan crítico como otros. A diferencia de lo que sucedió conmigo, Hiroshi crecerá conociendo sus dos familias. Ya desde pequeño recibe los mimos de sus dos abuelas y en lo que respecta a las necesidades de él no tengo razón alguna para quejarme puesto que han estado atentos y al tanto de todo.

Justamente ayer, estaba conversando con una amiga -madre soltera también- sobre cómo ha enfrentado la situación puesto que lleva diez años en esta difícil tarea.  Simplemente atinó a contestarme lo siguiente: “Ser madre soltera es un riesgo, sea por elección o por infortunios de la vida. Pero lo más importante es brindarle todo tu amor a tu bebé, que no fue consultado ni pudo decidir estar en este mundo. Ama a tu bebé, y ello redundará en un niño saludable y feliz a pesar de las dificultades que puedas encontrar en el camino. Créeme, es difícil, pero se puede.”

Realmente hablamos de muchos aspectos relacionados con la maternidad, sobre los gastos -no simplemente económicos-, la misma exigencia emocional y un sinfín de asuntitos que mejor iré posteando ocasionalmente a modo de temas separados para que sea más digerible el asunto.  Así que… ¿Nos leemos en la próxima ocasión?

P.S. – De ñapa, como diríamos los criollos, una muestra de cómo va Hiroshi Alejandro en sus 2 meses y medio. 

Hiroshi Alejandro - 2 meses 10 días

Hiroshi Alejandro - 2 meses 18 días

Caminando en mi ciudad

El  pasado domingo 25 de octubre se realizó el ya tradicional evento “Caminantes por la Vida”, el cual ha cautivado en los años que lleva la atención de miles de dominicanos que se dan cita en el Parque Jardín Botáncio con la intención de apoyar tan noble iniciativa.

Sin embargo, ¿Sabía usted que el referido Parque no fue el único lugar en el que se realizó una caminata de esta índole? Si me lo hubieran contado quizás y no lo hubiera creído, pero las fílmicas que observé a través de Montecristi Cable Visión Canal 8  no me dan lugar a dudas. Efectivamente, Caminantes por la Vida tuvo una versión local en el poblado de San Fernando de Montecristi.

Los Montecristeños también se dieron cita, ataviados con camisetas y diversos artículos promocionales alusivos al evento, para recorrer las calles de esa ciudad costera.  En esta versión “pequeña” de Caminantes, denominada “Caminantes por la Vida – Caminando en mi ciudad Montecristi-” no estuvieron las divas y tampoco hubieron presentaciones artísticas.

La actividad se limitó a una simple caminata encabezada por los clásicos “disco móviles” que amenizaba el momento con canciones de corte cristiano y el conocido “Hay amor en mi ciudad”. La defensa civil estuvo presente para dirigir el tráfico de vehículos que transitan por la autopista Duarte y así lograr que aqué tumulto de personas lograran su cometido.

Al final del recorrido, el público asistente -en su mayoría mujeres- escuchó las palabras del cura párroco Tony Ramos y demás personalidades que les  felicitaron y los animaron a seguir respaldando actividades tan importantes como esta. Uno de los momentos más emotivos, sin lugar a dudas, sucedió cuando los micrófonos fueron entregados a diversas mujeres montecristeñas sobrevivientes de cáncer quienes dieron su testimonio de vida y gritaron a viva voz que ¡Sí se puede vencer el cáncer!

En lo particular, me pareció una iniciativa interesante puesto que no todas las personas del interior tienen la oportunidad de asistir al evento en Santo Domingo y por los comentarios emitidos de que ya no caben en el Botánico, sería una buena idea de que en cada pueblo pueda emular esta idea. Los pacientes que padecen de cáncer no están solamente en Santiago y en Santo Domingo, están por todas partes, y ¡Qué hermoso sería que sus propios compueblanos reacaudaran fondos para los costosos tratamientos de estas personas!  

Obviamente, desconozco si esta versión Montercristeña de Caminantes fue respaldada oficialmente por MercaSID… pero no deja de ser interesante.  Por lo demás, observen las imágenes y emitan su propio juicio. 

(Para aumentar click sobre la foto que desean ver. Perdón por la pobre calidad de las mismas).

 

La mejor mamá del mundo

Hace justamente 9 meses cuando me enteré de mi embarazo, 3 pruebas caseras  mostraron la inminente realidad: Hiroshi ya estaba viviendo dentro de mí. Días después le confesé a mi madre que sería abuela, y no precisamente, del modo que ambas lo esperábamos. Ya saben, el cásico patrón de “una vida exitosa”: Terminas la universidad, consigues buen puesto, conoces a alguien especial, te casas y luego llegan los hijos.

Aquella noche las dos lloramos, yo de vergüenza debido a la pesadez emocional al sentir que había echado a perder los sueños que ella tenía para mí; mami por su parte, quizás con la sorpresa agridulce y la incertidumbre de lo que pasaría en lo adelante conmigo y mi bebé. Ambas con nuestros motivos, cada una con sus preocupaciones, pero unidas en un fuerte abrazo hasta que sin darme cuenta terminé dormida sobre su regazo como solía hacerlo de pequeña.

Desde entonces nuestra relación ha cambiado mucho, nos hemos unido  más como madre-hija. Acompañó mi embarazo como toda madre preocupada, estaba atenta a los resultados de cada ecografía, no dudaba en preguntarme si quería algo (aunque nunca supe de los famosos “antojitos), y mientras tiempo tenía se paseba su mano sobre mi panza para sentir las pataditas, puñetazos, codazos y todo un sinfín de movimientos que realizaba Hirorshi.

No puedo olvidar su cara de preocupación aquella madrugada del 17 de agosto, cuando repentinamente comencé a perder líquido amniótico, confirmándose posteriormente que era RPM. Me acompañó en aquella camilla del hospital mientras la incertidumbre de saber si mi bebé, -su nieto- llegaría al mundo sano y salvo no se alejaba de nuestras mentes.

Ella estuvo ahí, desde el principio hasta el final. Recuerdo vagamente haberla visto cargar el pequeño cuerpecito de 4 libras 12 onzas, mientras le preguntaba al pediatra en perfecto español si no habían complicaciones con el bebé. Y, la vi llorar… tímidamente, al confirmar que el príncipe de la casa había llegado en muy buenas condiciones, a pesar del bajo peso el cual recuperaría con buena alimentación y cuidados adecuados.

Hoy, a prácticamente 2 meses del nacimiento de mi hijo, no puedo ocultar la felicidad que siento al saber que la alegría de ser madre la puedo compartir con la mujer que me dio la vida. Ella que al igual que yo cometió un desliz en su vida, ella que pese a su pequeño y frágil cuerpo siempre saca fuerzas desde sus adentros— ella que es mujer, ella que es madre… al igual que yo.

La mejor mamá del mundo, eso es ella para mí. Ejemplo de amor, entrega, sacrificio y fortaleza. Y ahora que me veo en la enorme tarea de encaminar la vida de mi pequeñito, sé que en ella tengo el mejor de los ejemplos. Pese a todas las preocupaciones frente a este reto, sé que su apoyo y comprensión no me faltará en ningún momento.

Doblemente feliz, mi hijo & mi madre en salud. ¿qué más podría pedir?

My mom & Hiroshi (10 días de nacido)

My mom & Hiroshi (10 días de nacido)

1 mes y contando

El tiempo corre sin esperarnos, de hecho, si algo podemos asegurar firmemente es que nunca se detendrá. No importan cuánto deseemos que un minuto parezca una hora, o lo contrario, el tiempo siempre correrá a su ritmo habitual. Si parece lento o demasiado rápido es relativo a la situación en la que nos encontremos.

Y así pues, como diría cierta chica de mi barrio -”como quien no quiere la cosa”-, ya ha pasado un mes desde que Hiroshi llegó a nuestras vidas, a llenar la casa con sus grititos :) , a despertarnos en plena madrugada, a dibujar en mi rostro una sonrisa permanente.

El, quien al momento de nacer pesaba algo menos de 5 libras y medía 45 cms, nos puso a todos en atención por “su condición” un tanto por debajo de la media normal, sumándole al hecho de que nació antes de la fecha programada. Ya podrán imaginarse cómo los clásicos nervios de toda madre primeriza aumentaron al saber que llegó “tan pequeñito”, más pequeñito de lo que esperaba.

Pero ¡Qué va! Luego de 30 días, pesa más de 8 libras y mide 55 cms. Toma 3 onzas de leche cada 3 horas, y está dejando atrás  ropita porque ya no le entran :) Lo único que de algún modo me ha salvado es que sus necesidades las hace en dos ocasiones, por lo que nos estamos ahorrando unos cuantos pesitos en pañales. Not bad boy, not bad!

Gracias a Dios, hasta ahora ha evolucionado súper bien y ha alcanzado la media general para los bebés de 1 mes. Obviamente, todos felices en casa ante dicha realidad. Aprovechando cada instante junto a él, sorprendiéndonos de lo que es capaz de hacer, y sobretodo brindándole todo el amor que de por sí se merece.

Aquí, unas cuantas fotitos de mi príncipe adorado  :)

Hiroshi - 3 días de nacido

Hiroshi - 3 días de nacido

Hiroshi - 1 mes

Hiroshi - 1 mes

Gracias…

"Amistad" by Jovenes Club

… por escucharme cuando más lo necesité, a pesar de repetir las mismas problemáticas una y otra vez.

… por dejarme llorar frente a ti al sentir que mis fuerzas se acabarían.

… por extender tu mano y decirme sin palabras que “Dios está ahí”.

… por tu mirada genuina, por tus letras, por tu sonrisa, por los abrazos y los hombros en los que descansé una y otra vez.

… por iluminar mis pasos con esa hermosa luz que posee tu corazón.

… por mostrarme una vez más que la amistad rompe todas las barreras habidas y por haber.

… por confirmarme una vez más lo privilegiada que soy en poder llamarte AMIGO/A.

“A todos/as mis héroes silentes, ángeles terrenales, hermanos del tiempo y compañeros virtuales… a ustedes que han acompañado y velado mi caminar a partir de Enero 2009, momento en el cual mi vida cambió con un antes y un después. Gracias por estar y permanecer. ¡Bendiciones!”

Hiroshi’s here…!

Tantas letras por escribir, muchas palabras por plasmar, demasiados sentimientos que expresar que este y todos los espacios quedarían pequeños ante ellos.

Simplemente no puedo contener las ganas de gritar a viva voz que mi felicidad se ve materializada con tu pequeño cuerpo entre mis brazos, por esas pícaras sonrisitas que me regalas, por esos hermosos ojos que me miran fíjamente, por tus tiernas manitas que se aferran a mi pecho… por todo tu ser que complementa mi vida.

Gracias por llegar hijo mío, gracias por existir. ¡Te amo Hiroshi!

Hiroshi Alejandro - Pic by Me

Hiroshi Alejandro - Pic by Me

君を好きでよかった…

Nunca creí en amor a primera vista.  Solía defender mi postura ante los demás buscando cualquier teoría creíble en algún rincón de mi cabeza.

Hoy amanecí recordando las frases de cierto compañero de lecciones de flauta, quien sin cansarse una y otra vez me repetía “Nunca digas nunca sin estar totalmente segura”.

Pues bien, a mis 22 años, he de admitir que me he tragado mis palabras y grito a viva voz que definitivamente existe amor a primera vista. Sino, ¿cómo llamarle a lo que sucedió conmigo aquella tarde lluviosa de enero? Mi respiración se entrecortó y pude percibir cómo mis palpitaciones se hacían cada vez más intensas. Una sensación totalmente nueva y desconocida que cobró fuerza y sentido tan pronto logré verte por primera vez.

Nada de fuegos artificiales, ni corazones brotando de mis ojos como burbujitas de amor, … solo unas pequeñas gotitas que mojaron mis mejillas al escucharte “decir” que estabas ahí por y para mí. Desde entonces no dejo de pensar en ti, día y noche cierro los ojos y te imagino junto a mí, cerca de mi pecho respirando al compás de mi corazón.

君を好きでよかった… ¡Cuánto me alegra haberte querido! ¡Cuánto me alegra haberte amado desde el primer instante en que supe de tu existencia! Aún no tenías forma humana, eras una simple figura geométrica bidimensional monocromática en una pequeña pantalla colocada frente a mí, pero desde ese día cambiaste mi vida para siempre haciéndome sentir la mujer más especial por tenerte junto a mí.

Hiroshi Alejandro, gracias por existir. Por cada uno de tus movimientos a lo largo del día, por ese corazón lleno de vitalidad que me sorprende en cada visita al doctor. Aguarda corazón, ya nos falta poquito de este recorrido, sigue disfrutando de mí y déjame seguirte amando cada día un poco más.

君を好きでよかった— Realmente, ¡qué bueno ha sido poder amarte!